Delfín varado en A Coruña | CEMMA

Javier Collado

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Redacción. Un delfín común adulto, de más de dos metros de longitud y casi 100 kilos de peso, recuperado y salvado en una zona de acantilados, próxima a las playas de Miranda y Barrosa en Ares (A Coruña) tras el trabajo de la Coordinadora para el estudio de los mamíferos marinos (CEMMA) y la colaboración de un grupo de turistas náuticos.

El lugar en el que fue localizado el delfín es una zona acantilada de la costa de Ares, sin acceso desde tierra, con cantiles de más de 30 metros de altura. Una familia, según explica la CEMMA, se encontraba en la zona a bordo de una embarcación, y fueron los primeros que localizaron el delfín varado vivo en el arenal de Miranda. Ante esta situación, se tiraron al agua para socorrer al cetáceo, y, tras comprobar el estado en el que se encontraba, trataron de introducirlo al agua y llamaron al 112 para pedir instrucciones. 

Desde hace años, el convenio de colaboración entre el 112 y la CEMMA permitió la puesta en contacto directamente con la coordinadora, desde la que un técnico les dio las instrucciones pertinentes, antes de dar aviso a la agrupación de Protección Civil local.

La situación, añade el organismo, era compleja, al ser el lugar inaccesible por tierra y con difícil acceso por mar. A esto se añadía el tamaño del animal y la falta de disponibilidad de embarcación. El animal podía haber varado posiblemente por un despiste, que lo llevó a quedar atrapado con la bajamar, y sufriendo, como consecuencia, lesiones epidérmicas al rozas con las rocas.

Desde la Coordinadora de A Coruña se desplazó finalmente una unidad móvil y una técnica veterinaria, mientras que desde Nigrán se realizaban indicaciones a los bañistas y a protección civil. Así, se fue actuando progresivamente, estabilizando la temperatura del delfín mediante su introducción en el mar, al tiempo que se le realizaban masajes y movimientos para animarlo a nadar.

Tras casi dos horas de asistencia, el delfín fue reintroducido a 500 metros de la costa, por detrás de la isla de Miranda. Debido a las lesiones del cetáceo, se puso en marcha un dispositivo de seguimiento para comprobar que no volvía a la costa, algo que finalmente no sucedió.

La Coordinadora gallega ha querido poner de manifiesto la concienciación y sensibilización del grupo de personas que colaboraron y contribuyeron a salvar al delfín, bajo las instrucciones de especialistas.