Javier Collado

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CBN. Cruz Roja Española trabaja desde hace años contra la Trata de Personas, y a día de hoy es una cordobesa la referente nacional de la institución humanitaria en ese ámbito: se trata de Rosa Flores, quien durante los últimos años ha ejercido como directora del centro de migraciones que la entidad tiene en Puente Genil.

Flores lo tiene claro: “el principal reto pasa por elevar la protección preventiva de las personas, especialmente las niñas y niños en situación de trata de seres humanos, a nivel nacional y europeo, estableciendo sistemas de coordinación, intervención, protección y seguimiento de las unidades familiares”.

 Pero la sociedad, en general, también tiene su desafío para paliar esta lacra, según indica la responsable del Programa contra la Trata de Cruz Roja Española: “La sociedad puede y debe tomar conciencia del significado de la trata de seres humanos, la vulneración de Derechos Humanos que supone y la convivencia con personas en esta situación”.

Hoy 30 de julio se conmemora el Día Mundial contra la Trata de Personas (ONU), una grave vulneración de derechos humanos por la cual se captan personas, mediante engaño o uso de la fuerza, para explotarlas después tanto laboralmente como en la prostitución, la mendicidad, tráfico de órganos, etc. Se estima que la Trata afecta a 21 millones de víctimas al año en el mundo.

En este ámbito, Cruz Roja Española desarrolla acciones de formación y asesoramiento para dotar a los equipos de las competencias y herramientas necesarias para la detección e intervención con posibles víctimas de trata. “Esta actividad se dirige a todas las personas de Cruz Roja que trabajan con población inmigrante: Equipos de Respuesta Inmediata ante Emergencias (ERIE) en costas, acogida humanitaria, centros de internamiento, atención a solicitantes de asilo en aeropuertos y otros puntos fronterizos, asentamientos y, en general, en todos los proyectos de acogida o de atención a población vulnerable en entornos de prostitución”, explica Rosa Flores.

Entre las presuntas víctimas atendidas por la institución humanitaria siguen siendo mayoría las mujeres procedentes de Nigeria, Camerún y Rumanía, pero el cambio de perfil de las víctimas es algo continuo: “hay que tener en cuenta la variable situación en los países de origen, dado que aquellos países en conflicto o con estados muy débiles contribuyen a que las personas más vulnerables queden expuestas a redes de trata de seres humanos”, indica Flores. En este sentido, se aprecia un sensible aumento de víctimas procedentes de Guinea Conakry, siendo sobre todo mujeres y hombres muy jóvenes, con distintos fines de explotación.