Javier Collado

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CBN. Los alpinistas Alberto Iñurrategi, Juan Vallejo y Mikel Zabalza han mostrado al mundo que la solidaridad y el compañerismo en la montaña es una máxima a la que nunca se debe renunciar, y más aún en situaciones límite.

Los tres montañeros habían dado por concluida su expedición en los Gasherbrum el pasado fin de semana. Su proyecto era el de enlazar las cumbres del G I (8.068 metros) y el G II (8.035 metros) por el collado que las une, de forma continuada y, por tanto, sin descender al campo base, pero la mala meteorología frenó cada uno de los ataques que lanzaron.

Sin embargo, cuando ya daban por terminada cualquier tipo de actividad, vieron que los miembros de una expedición comercial que acababa de hacer cima en el Gasherbrum II por la vía normal iban regresando al campamento. Sin embargo, el montañero italiano Valerio Annovazzi no aparecía. Cuando preguntaron por él a los miembros de la expedición estos les dijeron que la última vez que le habían visto había sido en el C3, a unos 7.100 metros, y que decía cosas inconexas.

Con el teleobjetivo de Arkaitz Saiz, el fotógrafo de la expedición (de Iñurrategi, Zabalza y Vallejo), pudieron ver que la tienda de Valerio Annovazzi estaba todavía en el C3.

Decidieron salir en su busca las primeras horas del lunes 24, con la intención de llegar del tirón y alcanzar su posición lo más rápidamente posible. Subieron hasta el lugar donde estaba en aproximadamente 12 horas y se encontraron al italiano deshidratado y con síntomas de congelaciones tras haber pasado cuatro días a más de 7.000 metros (a sus 59 años y después de haber hecho cima en el G II por la ruta normal).

Debido a las congelaciones no se había atrevido a salir del C3, e Iñurrategi, Zabalza y Vallejo le dieron comida, agua y medicamentos, y decidieron bajarle inmediatamente al C 2 (6.500 metros), donde durmieron.

Este martes, 25 de julio, han descendido hasta el campo base con Valerio, que ha bajado por su propio pie, mientras ellos hacían turnos para asegurarle en corto en todo momento, con la cuerda muy tensa, desde el C2 hasta el base. “Ningún helicóptero en estas condiciones climatológicas podía llegar hasta aquí”, ha dicho la cordada.

Fuente: Desnivel.com