Javier Collado

Supermercados Piedra

Dobuss

Redacción. Ese es el proyecto, según la información facilitada a Europa Press por Alvear, en el que se han embarcado, para que «una trayectoria con cientos de años de tradición se abra de par en par a la vanguardia», pero «una vanguardia comedida, coherente, llamada a ser a su vez parte» de esos 300 años de historia.

Para ello, se ha sumado el talento de un enólogo «avezado, veterano, gran conocedor y amante de los vinos de Montilla», Bernardo Lucena, quien lleva casi 30 años siendo el responsable técnico de Alvear, con el «empuje, creatividad y la investigación de un grupo de jóvenes enólogos y viticultores que han quedado deslumbrados con el terruño montillano»: Roberto Santana, Alfonso Torrente, José Martínez y Laura Ramos, conocidos como Envínate y que son buscadores de variedades en extinción y rescatadores de viñedos especiales y únicos en lugares como Tenerife, Ribeira Sacra, Almansa o Extremadura.

En el Sur es habitual que la atención esté centrada en el trabajo de bodega, en lo que Alvear está sobrada de experiencia, mientras que Envínate reclama el viñedo montillano de calidad superior y ha emprendido «labores investigadoras para esclarecer la importancia del suelo a la hora de marcar el carácter de las viñas y los vinos que de ellas se elaboren». Esta sinergia «dará a luz vinos singulares, la Colección ‘3Miradas’, a partir de «tres perspectivas donde las parcelas, los suelos y las altitudes toman protagonismo, donde los matices, más que nunca, importan».

En este proyecto tiene gran importancia, igualmente, el Lagar los Puentes (1936) de Alvear, que alberga una hilera de tinajas donde tradicionalmente se llevaba a cabo la fermentación de los mostos, muy cerca de los pagos, para evitar la degradación de la materia prima durante el trayecto en condiciones de mucho calor.

 

Envínate ha seleccionado, además, partidas con gran potencial de envejecimiento, para pasarlos a botas y conseguir vinos diferentes y únicos. El resultado, «además de una nueva edición, completamente revisada y mejorada del blanco joven de la casa, Marqués de la Sierra 2016, serán vinos donde el terreno recobra un protagonismo casi olvidado, donde la elaboración forma parte de un engranaje en el que se trata de contar el origen, donde se deja hablar a la naturaleza».