Imagen del espectáculo de Cañizares representado en el Festival de la Guitarra de Córdoba.

Javier Collado

Supermercados Piedra

Dobuss

CBN. La trigésima séptima edición del Festival de la Guitarra de Córdoba tocaba el domingo a su fin con un balance positivo para la organización, que este año se había marcado unas metas sustancialmente atrevidas en cuanto a la apertura de miras musicales, apuesta por los formatos medios, búsqueda de nuevo público y un abierto itinerario complementario de citas en espacios poco habituales de la ciudad.

Para David Luque Presidente del IMAE “El Festival vive un momento de transición, como el propio mercado, y debe aspirar a un revisar su modelo para que se adecue a esa situación general y a las expectativas de la ciudad, involucrándola en el evento para que participe sin complejos en sus actividades.” Para Luque es imprescindible “llegar a todos los rincones, edades y gustos como objetivo principal, sin caer en un Festival elitista, pero tampoco uno en el que quepa cualquier cosa de cualquier manera, ni que desdeñe su consolidado carácter de cita especializada.” El Presidente del IMAE  apuesta por “continuar combinando nombres de calidad pero aún por descubrir, con otros de calado, construyendo un equilibrio que posibilite  la sorpresa y el éxito en un festival sostenible en el futuro.”

El gran evento veraniego de las seis cuerdas, que acortaba su calendario pero no recortaba conciertos, ha obtenido en conjunto una asistencia de espectadores que ha rondado los 19.500, cifra en consonancia con la registrada en ediciones anteriores, teniendo en cuenta que esta vez no se contaba con la cita multitudinaria de pasadas ediciones en la plaza de toros (Sting, Knopfler, Scorpions), que por norma incrementa en cada ocasión el resultado en unos 8500 asistentes. Sobre la ausencia del “concierto estrella” el Presidente del IMAE ha subrayado que “en su larga trayectoria, el Festival siempre que ha podido se ha abierto a grandes giras y músicos reputados, y en el futuro lo seguirá haciendo, aprovechando cuantas circunstancias sirvan para sumar y llegar mas lejos, pero no a cualquier precio ni con cualquier nombre, ya que la esencia del Festival no es la megalomanía sino la calidad.”

Las metas marcadas por esta edición del Festival de la Guitarra han sido alcanzadas para la organización con solvencia, aunque para Luque, “es necesario reflexionar sobre la manera de consolidar en la escena actual un evento que hay que recordar está destinado a dar cabida a todo el abanico imaginable de guitarras, en el que prima la calidad, que defiende el contenido por encima de otros parámetros, y que no pretende entrar en competición con otras citas veraniegas  valorando apostar entre otras cosas por espectáculos de mediano formato con alta calidad, y una salida decidida a la calle al encuentro de la ciudadanía, tesitura en la que si se ha respondido positivamente.”

La apuesta del Festival de la Guitarra por el aire libre, doblando el número de conciertos que han tenido a la Axerquía como escenario, se ha traducido en inolvidables veladas como las protagonizadas por Ana Popovic, Imelda May o Pasión Vega & Noa, además del espectacular cierre de Amaral.

Por su parte, el programa formativo del Festival ha vuelto a lucir con brillantez en esta edición gozando de un renovado respaldo por parte del alumnado, que ha posibilitado que el total de inscritos se incremente sustanciosamente, alcanzando casi los dos centenares de participantes (192) provenientes de 14 países, suponiendo la presencia extranjera un 25% de las inscripciones totales. En esta edición se ha colgado el completo en 4 de los 15 cursos que se ofertaban (Barrueco, Rusell, Cañizares y Serranito). Destaca la presencia del alumnado cordobés que ha llegado al 37 % de inscritos. Para la organización, estas cifras denotan la calidad y reputación que el programa formativo tiene a nivel internacional.