Javier Collado

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CBN. “Es mi diario amoroso sonoro”, así define la cantante, cantaora y compositora Mayte Martín Tempo Rubato, el trabajo que viene a presentar al Festival de la Guitarra y que da nombre también a su último disco, en proceso de grabación. La artista catalana comparece en el Teatro Góngora ante su público con un elegante y exquisito espectáculo en el que tiene como acompañamiento su guitarra y un cuarteto de cuerda clásico. En este espectáculo, Mayte Martín hace de nuevo gala de su sensibilidad como cantautora y ofrece un puñado de temas propios -excepto un tango de Gardel y dos canciones basadas en textos de Rafael de León y García Lorca- con arreglos del maestro Joan Albert Amargós, un registro musical de emociones que la autora ha ido                                                                                                                             gestando durante veintidós años, a golpe de vivencia. “A cada cual -explica- hay un tema que le hace sentarse, agarrar la guitarra y crear. En mi caso, lo que a mí me ha hecho componer canciones es el amor”. Cada tema del que será su nuevo disco “es una página en mi diario que yo he convertido en canción, mis historias de amor, mi diario amoroso sonoro”.

El título de este último trabajo, más allá de su traducción literal, “tiempo robado”, hace referencia a la ligera aceleración o desaceleración del tempo de una pieza a discreción del solista. Un acto de libertad de una creadora libre. El suyo es un ejemplo de artista que no se pliega a los intereses de la industria musical, que se mantiene fiel a su verdad -en su caso, lo que ella considera que debe ser el arte-, sin hacer concesiones a la galería ni al márketing. Una actitud que cuenta con el apoyo de un público cómplice que acude a sus conciertos aun desconociendo el repertorio que va a interpretar, que colabora mediante el crowfounding en la grabación de sus discos y con el que mantiene un contacto cercano y habitual a través de las redes.

Tempo Rubato es, en palabras de Mayte Martín, “mi obra más íntima y personal”. Necesitada, por tanto, de un cuidado y una delicadeza especial, su creadora ha elegido como acompañantes de viaje al Quartet Quixote para dar vida y emoción a unos temas con un sonido y una naturaleza singular, por su natural mixtura de matices flamencos en la voz de la cantante y los sonidos clásicos de las cuerdas. Dani Cubero (violín), María Sanz (violín), Bernat Bofarull (viola) y Amat Santacana (violonchelo), son para la cantante los compañeros ideales, “los mejores que podía encontrar, porque viven la música de la misma manera que yo: con libertad, con autonomía…”. La formación se completa con tres músicos más: Ximo Clemente al contrabajo, Pau Figueres a la guitarra y Arnau Figueres en la percusión.

Considerada como una de las voces flamencas más exquisitas y emocionantes, cantaora que extrae todas las potencialidades de belleza y expresión de cada cante, Mayte Martín posee una rica biografía que siempre ha estado abierta a otras expresiones artísticas como intérprete y compositora: “El flamenco es mi origen, no mi yugo”, deja claro. En su acercamiento a otras músicas -realizado, como todas sus creaciones, desde el estudio, la disciplina y la elegancia- ha grabado además de flamenco discos de boleros, con el pianista de jazz Tete Montoliú (Free boleros, 1996) y con la colaboración, en otro, de la reconocida intérprete cubana Omara Portuondo (Tiempo de amar), demás de un tercero en solitario, dedicado a este género (Cosas de dos). También ha grabado junto con las pianistas clásicas Katia y Marielle Labèque (De fuego y agua), ha musicado poemas del malagueño Manuel Alcántara en Al cantar a Manuel (2009) y tiene dos discos de flamenco: Muy frágil (1994) y Querencia (2000).

(Teatro Góngora, 21:30 horas)