Voluntarios de Cruz Roja.

Javier Collado

Dobuss

Redacción. Más de 140 menores participarán entre julio y agosto en la Escuela de Verano promovida un año más por el voluntariado de Cruz Roja Juventud.

Dicha iniciativa, dirigida prioritariamente a infancia en situación de vulnerabilidad con edades comprendidas entre los 5 y los 17 años, se llevará a cabo entre el 3 y el 26 de julio en el colegio público Guillermo Romero y durante el mes de agosto se desarrollará en la sede de la institución humanitaria en Cañada Real de Mestas, 2.

‘Las Eras’ –en alusión a las diferentes etapas de la historia- es el título este año de una Escuela de Verano en la que tomarán parte, entre otros, menores refugiados acogidos en la ciudad.

A lo largo de estos dos meses, la escuela estará atendida por más de una treintena de voluntarios y voluntarias, que han preparado para los menores un amplio abanico de talleres, como los de cine infantil, manualidades, expresión corporal, karaoke, pintacaras, hábitos saludables o medio ambiente, enmarcados todos en unos objetivos de desarrollo personal y de habilidades sociales a través de actividades lúdicas.

Con un horario que comprende de lunes a jueves entre las 10.30 y las 14 horas, el programa de actividades contemplado por Cruz Roja Juventud incluye también un tiempo cada día para refuerzo escolar.

De igual modo, el voluntariado de la entidad ofrecerá meriendas a media mañana a los alrededor de 70 pequeños que cada semana asistirán a la escuela.

La escuela estival se enmarca y dota de continuidad al programa de actuaciones que la organización pone en marcha durante el curso escolar a través de sus proyectos de ‘Promoción del éxito escolar en menores en riesgo de exclusión social’ y de ‘Ocio y tiempo libre’.

Hay que recordar que las situaciones de pobreza y exclusión que sufren muchas familias redundan de manera especial en los niños y niñas que tienen a su cargo, ya que cada vez son más frecuentes los casos de familias que no son capaces de afrontar los gastos derivados de la escolaridad, y esto incide directamente en el sentimiento de pertenencia de los menores a la escuela y, por tanto, en su rendimiento académico.