Eva, junto a sus dueños y a Manuel.

Javier Collado

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Redacción. Eva es una perra escocesa de la raza munsterlander, que tenía sólo un año cuando fue atropellada por un coche que le rompió la pata derecha. Hace apenas unos meses, sus veterinarios vieron que sus intentos de curar la fractura, de dos centímetros, no iban a dar fruto y se plantearon la amputación.

Manuel Salmarón Sánchez, un ingeniero biomédico español, ha conseguido lo imposible: salvar la pata a Eva. A pesar de que la perra estaba condenada a la amputación, Salmarón le ha ayudado gracias a una novedosa técnica de crecimiento óseo. 

El objetivo de los ingenieros biomédicos no era ayudar a Eva, sino a las miles de personas que cada año han de ser amputadas por pisar una mina antipersona, una munición todavía presente en el suelo de muchos países, a pesar de los esfuerzos de limpieza que se están llevando a cabo.

Gracias al proyecto que ha liderado el español, que tiene un presupuesto de tres millones de euros, Eva ha conseguido salvar su pata y además abrirle un camino de esperanza a personas afectadas por diversas tragedias. El tratamiento consiste en una nueva forma de administrar una proteína de origen natural llamada BMP-2 que hace que los huesos crezcan y que se adhiere al lugar requerido con un ingrediente utilizado habitualmente en pintura y esmalte de uñas, el poliacrilato de etilo (PEA).