Javier Collado

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Niño y Perro
Las mascotas restan estrés a los más pequeños / Foto: Schnauzi

CBN. Los perros proporcionan un valioso apoyo social a los niños cuando están estresados, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Florida (Estados Unidos), que ha sido una de las primeras en documentar los efectos beneficiosos de las mascotas para combatir el estrés de los menores.

Darlene Kertes, profesora del Departamento de Psicología de la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad de Florida, y sus colegas quisieron comprobar si es cierta la creencia común de que los perros de compañía brindan apoyo social a los niños, para lo cual hicieron un control aleatorio con cerca de 100 familias propietarias de mascotas, que acudieron con sus perros a la Universidad de Florida. Los niños analizados tenían entre 7 y 12 años.

«Muchas personas piensan que los perros son ideales para los niños, pero los científicos no estaban seguros de si eso era cierto o no», apunta Kertes, quien añade: «Según tratemos el estrés con los niños, influirá en cómo tratarlo cuando sean adultos».

El estudio, publicado en la revista ‘Social Development’, indica que los niños completaron dos actividades. Una de ellas hablar en público y otra de aritmética mental con el fin de comprobar cómo se comportaba el cortisol, una hormona que se libera como respuesta al estrés, de manera que con esos ejercicios se podía medir el citado estrés de los menores en una situación real.

Los niños fueron asignados al azar a experimentar el estrés con su perro presente como apoyo social, con su padre presente o sin apoyo social.

«La investigación concluyó que tener un perro de compañía presente cuando un niño está sufriendo una experiencia estresante hace disminuir su impacto», apunta Kertes, que subraya: «Los niños que estaban acompañados de su perro mostraron menos estrés que los que contaban con su padre como apoyo social o sin apoyo social».

Salud emocional

Los investigadores también recogieron muestras de saliva antes y después de la prueba estresante para verificar los niveles de cortisol en los niños, con el fin de analizar ese marcador biológico de la respuesta al estrés del cuerpo.

Los resultados mostraron que el nivel de cortisol de los menores varió dependiendo de cómo interactuaban con sus mascotas. «Los niños que solicitaron activamente estar con sus perros tenían niveles más bajos de cortisol en comparación con los niños que comprometieron menos a sus perros», agrega Kertes, que señala que «cuando los perros rondaban o se acercaban a los niños por su cuenta, sin embargo hacían que se incrementara el cortisol».

Kertes explica que «la niñez media es un momento en que las figuras de apoyo social de los niños están expandiéndose más allá de sus padres, pero sus capacidades emocionales y biológicas para lidiar con el estrés aún están madurando».

«Debido a que sabemos que aprender a gestionar el estrés en la infancia tiene consecuencias para la salud emocional y el bienestar a lo largo de toda la vida, necesitamos entender mejor qué funciona y qué no para amortiguar esas respuestas al estrés temprano en la vida», concluye.

Fuente: Solidaridad Digital