Lola Herrera y Juanjo Artero.

Javier Collado

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Lola Herrera y Juanjo Artero.
Lola Herrera y Juanjo Artero.

Redacción. Lola Herrera y Juanjo Artero protagonizan este fin de semana en el Gran Teatro de Córdoba La velocidad del otoño, una comedia ácida que defiende la dignidad de quienes envejecen y sufren las presiones interesadas de unos hijos que los consideran incapaces de llevar ya las riendas de su vida. Es un texto mordaz, divertido y, a la vez, conmovedor acerca de la fragilidad de la vida. Escrita por Eric Noble, autor escocés afincado en Estados Unidos, la obra llega a los escenarios españoles en versión de Bernabé Rico y bajo la dirección de Magüi Mira. Del montaje se ofrecerán dos únicas funciones: mañana  viernes  y el sábado (20:30 horas).
La velocidad del otoño narra la historia de una anciana artista, Alejandra, que vive enfrentada con sus hijos porque la quieren enviar a una residencia y quedarse con sus propiedades. Como respuesta, ella se atrinchera en su piso del centro de la ciudad y amenaza con hacer volar el edificio entero e inmolarse utilizando un arsenal de cócteles molotov.

Así las cosas, inesperadamente, recibe la visita de su hijo más joven Cris, del que no sabe nada desde hace 20 años, que ha regresado avisado por la familia y logra entrar en la casa a través de una ventana. Él intentará disuadirla a la vez que hace de mediador entre sus hermanos y su madre. Apenas pronuncia las primeras palabras, un simple saludo, cuando las bombas emocionales empiezan a estallar. El encuentro propicia que comiencen a salir a flote problemas y dramas familiares nunca afrontados, pero también la afinidad entre ambos.
Lola Herrera se deja atrapar totalmente por el espíritu de su personaje y cambia su carácter apacible por un combativo coraje cuando habla de los problemas que tienen los mayores en el mundo de hoy.  “Me pongo de muy mal humor -explica- al ver cómo esta sociedad desprecia la vejez, la ignora, es invisible. ¿Para qué nos dan más salud para vivir 110 años si resulta que nos van a dar una vida perra hasta entonces?”, se pregunta indignada la actriz.
Juanjo Artero, por su parte, señala que el regreso de su personaje “es la vuelta del hijo pródigo”. La obra, destaca, habla de muchas cosas: “de la libertad, de la elección del deterioro físico, del paso del tiempo, de las relaciones familiares… Todo está mágicamente conectado; la obra está llena de poesía, y habla también del arte como esperanza y salvación”.

La directora de la función, Magüi Mira, sitúa la historia poniendo de manifiesto el parecido entre los personajes de Alejandra y Cris. “Los dos -dice- están perdidos. El hijo está en un momento de su vida en el que no se asume a sí mismo, pero al mismo tiempo, no tiene madurez alguna, y Alejandra sabe que está al final de su vida y que, ahora que lo sabe todo, sus hijos no quieren dejársela vivir. Pero hay algo que los une y que los saca del pozo: la cultura, la belleza… Eso es lo que queríamos contar. Es  un texto contemporáneo necesario”, concluye.