Javier Collado

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Tetrapléjico prótesis
El paciente ha podido llevar la cuchara a su boca

CBN. Un hombre paralizado a causa de un accidente de bicicleta,  Bill Kochevar, ha sido la primera persona con cuadriplejía en el mundo que ha conseguido recuperar los movimientos del brazo y de la mano con la ayuda de un implante en su cerebro.

El paciente ha conseguido coger un vaso de agua, llevárselo a la boca y beber a través de una pajita. Hasta entonces no había podido mover el brazo o la mano derecha durante ocho años

E incluso ha llegado  llevarse a la boca cucharadas de puré de patatas de un plato.

Una interfaz cerebro-ordenador con electrodos implantados bajo su cráneo y un sistema de estimulación eléctrica funcional, activando su brazo y su mano, le ha permitido reconectar su cerebro a los músculos paralizados.

«Para alguien como yo que lleva lesionado durante ocho años y no podía moverse, ser capaz de mover sólo ese poco ha sido algo impresionante  -describe Kochevar, de 56 años, de Cleveland, Estados Unidos-«. Este avance, desarrollado en el Centro Médico del Hospital Universitario de Cleveland (Estados Unidos),  ha sido difundido por ‘The Lancet’.

Un panorama alentador

Bob Kirsch, presidente del Departamento de Ingeniería Biomédica de ‘Case Western Reserve’  y autor principal de la investigación, ha indicado: «Realmente, este avance está abriendo un nuevo camino para la comunidad que investiga las lesiones de la médula espinal. Es un paso importante hacia la restauración de una cierta independencia».

Cuando se les pregunta, las personas con cuadriplejía dicen que su primera prioridad es rascarse, alimentarse o realizar otras funciones simples con el brazo y la mano, en lugar de confiar en los cuidadores.

Los pulsos enviados a través de los electrodos FES activan los músculos que controlan la mano de Kochevar, la muñeca, el brazo, el codo y el hombro. Para superar la gravedad que de otro modo le impediría levantar el brazo y llegar a los objetos, Kochevar utiliza un brazo móvil de apoyo, que también está bajo el control de su cerebro.

Ocho años de atrofia muscular requieren rehabilitación, por lo que los investigadores ejercitaron el brazo y la mano de Kochevar con los patrones cíclicos de estimulación eléctrica. En más de 45 semanas, su fuerza, amplitud de movimiento y resistencia mejoraron.

Se abre una nueva etapa en la solución de los problemas de autonomía de los lesionados medulares