Javier Collado

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Juan Carlos Ávalos. El legendario torero cordobés Manuel Rodríguez ‘Manolete’, tan admirado y tan querido en Valencia, recupera protagonismo en la ciudad valenciana coincidiendo con el año del centenario de su nacimiento, según informa el diario Las Provincias.

Manolete Valencia
Cartel anunciador de la exposición de Manolete

La Diputación Provincial, para celebrar la efeméride, ha organizado una magna exposición sobre el célebre diestro al que en su tierra dieron honores de IV Califa y los aficionados renombraron como el Monstruo por iniciativa de K-Hito, periodista y excelente caricaturista muy ligado a la ciudad de Alicante. La muestra, que se inauguraró el pasado jueves 23 de febrero en el salón noble del Ateneo Mercantil, consta de cincuenta y cuatro fotografías de Finezas seleccionadas de entre los excelentes fondos de la corporación, que le retratan tanto en la calle como en la plaza.

Son imágenes que corresponden en su mayoría a las actuaciones del diestro en Valencia, pero también las hay de Castellón, la tarde en que sufrió una grave cornada en la Magdalena de 1943; de la Feria de Abril de Sevilla de 1945 y de los prolegómenos de la Corrida de Beneficencia celebrada en Madrid el 19 de septiembre de 1946, la única tarde que toreó ese año en España en lo que se consideró el acontecimiento taurino y social del año.

Recoge diversos momentos de su visita a la finca gaditana de Jandilla, donde entrena y se encuentra con la familia de su amigo Álvaro Domecq y luce uno de sus célebres autos, denominados entonces ‘haigas’ -Quiero el más grande que haiga, cuentan que dijo un rico de la época al acudir a comprar un coche y el atentado lingüístico entró a formar parte del lenguaje popular- en este caso se trataba de un precioso Cadillac verde oliva con techo negro de importación directa y personal. Sucedió en mayo de aquel fatídico 1947, meses antes de cruzarse con Islero, el toro de Miura que acabó con su vida en Linares.

La exposición se publicita con una de las fotos que mejor representan la personalidad y la tauromaquia del Monstruo, un trincherazo con la rodilla flexionada tomada por el maestro Finezas en Alicante, y acoge además de las fotos de Finezas diversas piezas y objetos muy relevantes en la vida del diestro: vestidos, carteles, recortes de prensa, trofeos, sombreros históricos como el que se utilizó para sortear los miuras de Linares, zapatos de vestir, zapatillas de torear y otros objetos aportados por aficionados particulares como Ángel Berlanga, Paco Laguna y Toni Gázquez, propulsores directos de la muestra. La exposición va acompañada de un cuidado catálogo en el que se recogen las instantáneas de Finezas sobre Manolete y una serie de reflexiones que sobre el legendario diestro llevaron a cabo distintas personalidades de su tiempo.
El Monstruo en Valencia

Manolete, que no llegó a torear en Valencia como novillero, sí lo hizo como matador en un total de treinta y cuatro corridas, siendo, tras Barcelona, el segundo coso en el que más veces hizo el paseíllo por sus grandes éxitos y por la complicidad que encontró su apoderado, el no menos célebre José Flores ‘Camará’, con los empresarios de la capital.

Manolete Virgen Desamparados 1942
Manolete ofrece el capote de paseo de triunfador de la Feria de 1942 a la Virgen de los Desamparados de Valencia

Su debut aconteció en la Feria de Julio de 1940, actuando con Domingo Ortega y Pepe Bienvenida, pero no fue hasta el mismo abono de dos años después cuando entró definitivamente en el corazón de los aficionados. Anunciado tres tardes, en todas cosechó grandes éxitos, paseando rabos y patas como símbolo del tremendo impacto que causó su toreo.

En aquel abono de 1942, además, ganó el capote de paseo puesto en liza entre los actuantes y que, meses después, ofrecería a la Virgen de los Desamparados en un acto que fue recogido con gran profusión de fotos y declaraciones por los periódicos de la época. Asimismo, el premio en metálico de 25.000 pesetas que también se entregaba al triunfador, lo repartió entre su cuadrilla y las personas más desfavorecidas de Valencia y Córdoba. Con el bordado de aquel capote se confeccionaría un peto y un delantal para la Virgen. Ambas piezas, junto con la esclavina, se mostrarán de forma conjunta por primera vez al público.

El toro de Winston Churchill

En la Feria de Julio de 1944 lidió al famoso Perdigón, toro lucero de José Escobar cuya cabeza, marcada con una preciosa V de la victoria, fue obsequiada a Winston Churchill en reconocimiento al histórico triunfo de la democracia sobre la tiranía. Ese mismo año, en octubre, Manolete concedió la primera de las dos alternativas que otorgó en Valencia. Fue a Jaime Marco ‘El Choni’, del que se cuenta que fue el primero en hacerle sonreír en una plaza. La otra fue la de Agustín Parra ‘Parrita’ el 9 de mayo de 1945, que también tuvo su intrahistoria triunfal. Aquella tarde es considerada como la más triunfal de la historia de nuestra plaza. En aquella ocasión, Manolete, Carlos Arruza y el toricantano pasearon un total de doce orejas, cuatro rabos y dos patas de un encierro de Galache. Esa fue la primera vez que actuaron juntos en Valencia Manolete y Arruza, torero mexicano con quien, precisamente, alternaría -mano a mano- en el último festejo de su vida en este coso.

Durante muchos años no hubo aficionado que se preciase que no asegurase que había estado presente en la plaza sin reparar en que en la plaza sólo cabían entonces dieciséis mil espectadores.

La muestra, que estará abierta al público hasta el próximo 5 de marzo, hace justicia a uno de los grandes personajes-mito del siglo pasado, idolatrado por una sociedad que en su gran mayoría se vio identificada por su personalidad y su estilo austero y sufrido y al que últimamente la llamada postverdad estaba deformando con leyendas que no resisten el más mínimo análisis.