Aguilar de la Frontera
Vista aérea de Aguilar.

Javier Collado

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Aguilar de la Frontera
Vista aérea de Aguilar en la que destaca la Plaza de San José. / Foto: aguilardelafrontera.es

CBN. Segunda parada en un largo viaje por la provincia de Córdoba que hoy nos lleva a Aguilar de la Frontera. Situado al suroeste de la provincia, el municipio se encuentra en la comarca de la Campiña Sur Cordobesa, ejemplo de lo cual son los cerros testigos que jalonan el paisaje. La extensión de su término municipal es de 167,6 km².

El municipio cordobés aún conserva huellas del paso de la historia por sus tierras. Si nos remontamos a la Prehistoria y Época Antigua existen numerosos restos cerámicos en el cerro del Castillo.

También en el Castillo se han hallado numerosos restos arqueológicos de época ibérica, lo que hace pensar en la existencia de un “oppidum” o centro urbano amurallado y en la posibilidad de que se constituyera como centro de poder e importante núcleo de población.

Además, Aguilar de la Frontera fue la antigua Ipagrum ibero-romana, época de la que se conservan sus restos más antiguos, entre ellos la necrópolis encontrada en 2010 entre viñedos y olivos arrancados por la fuerza del agua y a la orilla de un arroyo.

Posteriormente, la conquista musulmana de la ciudad hizo que pasara a denominarse Bulay o Poley.

Ya con Alfonso X es cuando la población pasa a denominarse Aguilar, nombre de la familia de la madre de don Gonzalo, primer gobernador tras la conquista cristiana por Fernando III el Santo en 1240.

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Puerta de la iglesia de Santa María del Soterraño. / Foto: aguilardelafrontera.es

Ubicada sobre una loma que desciende hacia la carretera, Aguilar cuenta con un rico patrimonio monumental. El castillo recuerda el denso pasado medieval de la villa, mientras que por su casco urbano se diseminan iglesias de gran interés, levantadas entre los siglos XVI y XVIII. Entre todas ellas cabe mencionar la iglesia de Santa María del Soterraño, la más antigua de Aguilar. Levantada sobre una cueva -en la que se dice que apareció la Virgen- y en la parte exterior de los muros del castillo. El edificio actual es de 1530, diseñado por Hernán Ruiz en estilo gótico-mudéjar y construido sobre una plataforma escalonada. En su interior se guarda la imagen de la patrona de la localidad, Nuestra Señora del Soterraño, destacando, desde el punto de vista artístico, la capilla barroca del sagrario y la del Jesús Nazareno.

Sin embargo, el monumento más representativo de Aguilar es su Plaza de San José, de peculiar planta octagonal, levantada hacia 1813, en el centro histórico y geométrico de la ciudad. Constituye un raro ejemplo ya que sólo se conocen tres en España de características similares. Levantada en estilo neoclásico, responde a un proyecto de Juan Vicente Gutiérrez de Salamanca y Fernández de Córdoba, también autor de la Torre del Reloj. La Plaza se convirtió en Plaza Mayor en 1813, siendo la pieza fundamental de la renovación urbana experimentada por la localidad en el siglo XIX.

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Torre del Reloj. / Foto: aguilardelafrontera.es

La Torre del Reloj es uno de los monumentos más característicos de Aguilar. Fue construida en 1774 bajo el reinado de Carlos III. De estilo barroco, fue levantada en ladrillo, siendo además acabada con una gran profusión decorativa a base de azulejos.

En lo que respecta a los bellos espacios naturales, cabe destacar la Laguna de Zóñar, la mayor de los seis humedales que conforman el interesante conjunto conocido como Lagunas del Sur de Córdoba, localizado entre cultivos de secano de olivares, viñas y cereales en plena campiña cordobesa. En ella se puede ver desde el pato malvasía, hasta el somormujo, además de rapaces, tales como aguiluchos laguneros, águilas calzadas, pescadoras, milanos negros, etcétera.

Las lagunas se encuentran rodeadas por un cinturón de vegetación formada por eneas, carrizos y cañas, aislándolas del exterior y permitiendo la existencia de las numerosas aves acuáticas que otorgan a estos lugares el enorme valor ecológico que tienen.

Cercanos a estas lagunas se encuentran los Parajes Naturales de los embalses de Cordobilla y Malpasillo que completan el interesante atractivo de la zona para la observación de aves acuáticas.

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Laguna de Zóñar. / Foto: aguilardelafrontera.es

La visita a la localidad sin una parada en la Laguna de Zóñar estaría incompleta. El centro de Visitantes, el observatorio público o el sendero botánico de la Carrizosa son algunos de estos elementos de interés. Dentro del término municipal también se encuentra la Laguna de Rincón, a la que se accede por la carretera de Moriles; es uno de los lugares preferidos por la malvasía para reproducirse. Al sur, lindando con los términos de Badolatosa y Puente Genil, siguiendo la carretera de Puente Genil a Jauja, se encuentra el Paraje Natural de Cordobilla.

En cuanto a sus fiestas, uno de los días más señalados en el calendario aguilarense es el Día de la candelaria. Durante el día, los niños de los distintos colegios de Aguilar preparan unos farolillos hechos con melón, de fisonomía grotesca, cuyo interior queda iluminado por una vela de cera blanca. Por la tarde, se concentran en la Plaza de San José donde, tras la lectura del Juicio, se quema en una gran hoguera el “Juilla” (figura realizada en cartón) junto con los farolillos, queriendo simbolizar con ello la victoria del Bien sobre el Mal, la renegación por parte del público de malos augurios para el nuevo año.

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Fiesta de la Candelaria. / Foto: aguilardelafrontera.es

Otros días a destacar son la Feria Real, del 6 al 9 de agosto: es la fiesta mayor del pueblo, famosa por su cata popular de los vinos locales y donde se incluye el tradicional mercado de ganado; Feria de San Miguel el día 29 de septiembre: en ella es tradicional la subasta de gallos, organizada por la Cofradía del Cristo de la Salud siendo costumbre por estas fechas cocinar un plato típico de la localidad, el arroz con gallo; y la última feria del año, la Feria de la Rosa, celebrada el día 12 de octubre en el Llano de la Cruz.

Con respecto a la gastronomía popular, en la cocina de Aguilar sobresale como plato genuinamente aguilarense, las «joecas», una especie de patatas en salsa», así como el puré de tomate y huevos, el arroz con gallo, el conejo en salsa o la perdiz en salmorejo. En cuanto a los postres, son peculiares las gachas de mosto, el pan de higo y el arrope.

Pero, sobre todo, Aguilar tiene fama por sus excelentes dulces, distinguiéndose por su exquisitez las merengas de café, el turrón, los borrachuelos, los roscos de San Blas (con sus tradicionales bulilis o lazos de variados colores), sin olvidar los “rizaos de almendra” con reminiscencias califales.

Es por todas estas razones y algunas más que se quedan en el tintero que no se puede pasear por la provincia sin hacer parada en Aguilar de la Frontera.