Lince Ibérico.

Javier Collado

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CBN. El lince amplia sus dominios pese a la falta de conejos, su principal presa, víctima de la enfermedad vírico-hemorrágica, y

Lince Ibérico.
Lince Ibérico.

pese a los atropellos. La población del lince ibérico en libertad asciende en la Península a 475 ejemplares, según datos del último censo (2016) del proyecto Life+Iberlince. En Andalucia, se han contabilizado 389 individuos (28 más que en el año 2015), gracias a la mejora de la situación en Guarrizas y Andújar-Cardeña. A ellos los ejemplares en las zonas de reintroducción (86) fuera de Andalucía. Ya han muerto 212 linces en libertad desde el año 2002, de los cuales 95 fallecieron por atropello: el 45%

La población de Lince ibérico en Andalucía asciende ya a 389 ejemplares, de acuerdo con los datos del censo de 2016 realizado por los técnicos del proyecto Life+Iberlince. Esto supone un incremento de 28 ejemplares con respecto al censo de 2015, cuando se censaron 361 ejemplares. Los resultados del censo confirman la tendencia al alza que se viene registrando año a año, a pesar de la influencia negativa que la enfermedad hemorrágica ha tenido en la disminución de las poblaciones de conejo silvestre en toda la Península Ibérica.

El incremento de ejemplares en Andalucía se ha producido gracias en buena medida a la mejora de la situación del lince ibérico en Guarrizas (Jaén) y Andújar-Cardeña (Jaén y Córdoba). En la zona de Andújar-Cardeña, se han contabilizado 197 ejemplares de lince ibérico (frente a los 176 de 2015). Esto significa que se han alcanzado unas cifras similares a las de 2011 y que avalan el plan de choque contra los efectos de la enfermedad que se inició en 2013, gracias al cual se ha conseguido recuperar la caída de la población lincera a causa de la nueva cepa.

En el valle de Guarrizas (Jaén), donde se iniciaron en 2011 las liberaciones, hay censado hasta el momento 70 ejemplares. Allí por primera vez, y siguiendo las recomendaciones de los expertos, se realizaron sueltas directas o ‘duras’ y también por primera vez se liberaron dos animales juveniles procedentes de la cría en cautividad a los que se sometió a un programa de pre-adaptación a la libertad.

En Doñana-Aljarafe, por su parte, la población de lince ibérico se ha estabilizado en torno a los 70/75 ejemplares (el censo de 2016 contabiliza 72), aunque la situación podría revertirse si mejoran las densidades de conejo.

Repoblaciones con conejo

De hecho, y ante este problema, la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía puso en marcha en 2013 un plan de choque en Doñana-Aljarafe y Andújar-Cardeña con repoblaciones de conejo silvestre que han ayudado a frenar la caída del censo del lince ibérico, hasta el punto de que se mantiene la tendencia al alza. Ante la disminución de las densidades de conejo, se puso en marcha en 2013 un plan de choque en Doñana-Aljarafe y Andújar-Cardeña con repoblaciones de conejos silvestres.

“Estas repoblaciones han ayudado a frenar la caída del censo lince ibérico y están conteniendo el desplome de las poblaciones de conejo. En este plan colaboran todos los socios de proyecto Iberlince que están trabajando en Andújar”, dice Miguel Ángel Simón, director del programa Lilfe+Iberlince (WWF, Fundación CBD Hábitat y Ministerio).

Población en Andalucía a alza

La población lincera andaluza mantiene la tendencia al alza; ha llegado a 389 linces ibéricos en 2016, frente a los 361 de 2015. “Si bien es cierto que en principio se produjo un descenso del número total de ejemplares en Andújar-Cardeña y Doñana-Aljarafe respecto a los máximos poblacionales previos a la aparición de la enfermedad, este año ya parece haberse iniciado la recuperación de Andújar-Cardeña”, añade Simón.

Variabilidad genética

El otro gran probema es la baja variabilidad genética que afecta, sobre todo, a la población de Doñana-Aljarafe. En este sentido, el refuerzo genético con linces procedentes de Sierra Morena está dando buenos resultados de manera que parecen estar disminuyendo las enfermedades como causa de muerte en esta zona.

En cuanto al resto de la Península Ibérica, el censo constata una población de 86 ejemplares (frente a 42 de 2015) repartidos por las distintas áreas de reintroducción. Así, en el parque natural Vale do Guadiana (Mértola, Portugal), han sido censados 19 ejemplares; en Martachel (Badajoz), 28; en los montes de Toledo, 23; y en Sierra Morena oriental, 16.

Conectividad ecológica

Los resultados del censo suponen la consecución de uno de los objetivos con los que nació el proyecto Life+Iberlince, es decir, la conexión de las diferentes zonas de presencia de este animal. “En Sierra Morena, en los últimos años se ha ido consolidando una única población que no se limita a las áreas de Andújar y Cardeña (como sucedía en 2002), sino que se ha ido expandiendo hasta abarcar en la actualidad zona que van desde Villafranca (Córdoba) hasta Vilches (Jaén) y Almuradiel (Ciudad Real). Queda para el futuro seguir trabajando en la conexión con las áreas de reintroducción de fuera de Andalucía, dicen los portavoces.

El año pasado murieron 33 lince en libertad, de los cuales 15 fallecieron por atropello (45%), 13 de ellos en Andalucía. Desde el año 2002, han muerto 212 linces, de los cuales 95 por atropello.