Javier Collado

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Investigadores CNIC Aneurisma
Equipo de Investigadores del CNIC responsables de este avance

CBN. Investigadores del CNIC, el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares, han concluido un estudio muy esperanzador para solucionar los aneurismas aórticos presentes en la enfermedad de Marfan y en otras patologías.

El hallazgo se ha producido tras inhibir en fase experimental en ratones una proteína de la pared arterial que haría revertir esta enfermedad.

Los resultados de este avance han sido publicados  en la revista Nature Medicine, y estos científicos españoles ya han contactado con la industria farmacéutica para determinar la eficacia de estos medicamentos en ensayos clínicos con pacientes reales.

Un aneurisma es una dilatación o ensanchamiento anormal de una porción de una arteria, debido a una debilidad patológica de la pared del vaso sanguíneo, que puede progresar hasta provocar la rotura del mismo. Se trata de una patología que no duele (por lo tanto, es difícil de detectar de forma precoz) pero también es virulenta, pues puede experimentar de forma súbita complicaciones catastróficas y a menudo mortales. Estas características hacen imprescindible un diagnóstico precoz y certero, un seguimiento riguroso y un tratamiento con cirugía en el momento adecuado.
Ahora los fármacos que se utilizan para el tratamiento de estas enfermedades no son eficaces y, de ahí, la importancia de esta investigación. «Por vez primera hemos mostrado que la inhibición farmacológica de Nos2 no sólo previene la enfermedad aórtica torácica, sino que también tiene capacidad curativa», asegura Juan Miguel Redondo, del CNIC.

El estudio, aseguran los investigadores, también muestra que “la inhibición farmacológica de la producción de óxido nítrico revierte de forma rápida y eficaz la dilatación aórtica y la degeneración de la capa media de la aorta, tanto en ratones deficientes en Adamts1 como en ratones Marfan”.
Además, como los inhibidores de NOS2 se han utilizado con seguridad en ensayos clínicos para otras enfermedades, como la artritis reumatoide o la migraña, “creemos que podrían ser utilizados en muy poco tiempo para el tratamiento de la enfermedad aórtica», destaca también el doctor Redondo.

El estudio ha sido financiado por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, el CSIC, la Fundación Pro CNIC, la Fundación La Marató, la Red de Investigación Cardiovascular (RIC) y el CIBER de cardiovascular (CIBERCV) del Instituto de Salud Carlos III.