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Javier Collado

Dobuss

 

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Niños en el colegio.

Redacción. La implantación de los programas de bilingüismo ha abierto un apasionado debate en el ámbito educativo. ¿Es efectivo enseñar una materia en un idioma diferente al vehicular, tanto para el aprendizaje de esa asignatura como de la segunda lengua? Lo cierto es que hay poca evidencia científica sobre este asunto como para consolidar una opinión.

Una investigación de las universidades de Córdoba y Pablo de Olavide ha tratado de arrojar algo de luz sobre la efectividad del sistema, una inquietud compartida por administraciones, profesorado, padres y el alumnado.

En un trabajo con estudiantes bilingües en francés en Andalucía, se ha observado que este colectivo mejoraba tanto sus capacidades lingüísticas como las habilidades apropiadas en el terreno académico en general, como la discursiva, la argumental o la de enumeración, respecto al alumnado monolingüe.

Fomentados por la Comisión Europea y al calor del éxito en países como Dinamarca o Suecia, los programas bilingües han ganado terreno en el mapa educativo español en las comunidades sin lengua propia. De esta manera, se imparten asignaturas como las matemáticas o las ciencias sociales en otro idioma, habitualmente el inglés.

Una de las iniciativas pioneras fue la que se estableció en Andalucía en virtud de un acuerdo entre la Junta y Alianza Francesa (Alliance Française, el equivalente al Instituto Cervantes para la cultura y lengua galas). Desde septiembre de 1998, nueve centros educativos de Primaria y Secundaria de Sevilla y Málaga cuentan con profesorado francófono, tanto nacional como nativo, que imparte hasta el 40% del currículo en el segundo idioma.

Esta experiencia ha allanado el camino a otros programas bilingües en la región, en inglés fundamentalmente, pero también en alemán o portugués. En frente se sitúa el método convencional. “El sistema de aprendizaje de una lengua extranjera a través de una asignatura específica no ha funcionado en España”, resuelve categórico Víctor Pavón, profesor titular del Departamento de Filologías Inglesa y Alemana de la Universidad de Córdoba (UCO) y coordinador de Política Lingüística en la institución académica. Los datos estadísticos parecen darle la razón.

En el último eurobarómetro especial sobre lenguas publicado en 2012, los españoles se situaban como el sexto país por la cola en conocimiento de una segunda lengua de los 27 miembros de la Unión Europea entonces. El 46% afirmaba defenderse en otro idioma, lejos de lugares como Países Bajos, donde es el 90%, o Finlandia, Suecia o Dinamarca, donde se alcanza el 86%.