Javier Collado

Dobuss

Marta Pérez Lindo.- Con la esperada llegada de las vacaciones nos deshacemos del estrés que produce la rutina del trabajo y resto de obligaciones y podemos compartir más tiempo con nuestra pareja, lo que reforzaría la relación, sin embargo, según las estadísticas de rupturas matrimoniales, los veranos acaban con separaciones en otoño.

¿Por qué estos días tan esperados junto a nuestra pareja desembocan en un final tan trágico?

Amor Pareja Verano
El verano suele influir en el estado de la relación

La velocidad del día a día con el trabajo, hace que las parejas tengan pocos ratos para pasar juntos durante el año. Por eso, muchos aprovechan el verano para compensarlo, compartir momentos de tranquilidad y nuevas experiencias. Por esta razón nos proponemos las vacaciones de verano como uno de los mejores momentos del año para disfrutar y consolidar nuestra relación.

En cambio, no siempre sucede así, en verano el porcentaje de rupturas aumenta. Una de cada tres separaciones sucede en el periodo postvacacional. Pero no solo en las vacaciones de verano, sino que también hay más divorcios en enero, a la vuelta de las vacaciones de Navidad.

La explicación a este alto porcentaje de rupturas puede ser porque durante el año, estamos tan preocupados con nuestro día a día, que no ponemos suficiente atención en resolver muchos de los problemas que tenemos con nuestra pareja, achacando estos conflictos a la falta de tiempo o a la rutina.

En muchas ocasiones, pensamos que con la llegada de las vacaciones estas disputas acumuladas se resolverán al desaparecer la falta de tiempo y el estrés diario.

Sin embargo, el hecho de pasar más horas juntos aumenta las tensiones latentes que durante el año no hemos sabido solucionar o hemos dejado pasar, los desacuerdos salen a la luz y el cúmulo de todos estos pueden poner en peligro la relación.

Para las parejas que llevan tiempo teniendo problemas, tener tiempo libre supone pasar más horas seguidas juntos, esto aumenta los malentendidos y la falta de comunicación, resurgiendo los problemas anteriores y generando, muchas veces angustia y agobio. Es en este momento, cuando sí paramos a pensar que algo va mal y que los problemas que parecían sin importancia ahora si lo tienen.

“Si la relación es buena, al final de verano es mejor. Si la relación es mala, puede acabar en ruptura tras el verano”

Las parejas que durante el año no han tenido conflictos o han sabido arreglarlos, durante el verano se refuerzan, ya que cuentan con más tiempo para pasar juntos y hablar. En cambio, las parejas que arrastran problemas, durante las vacaciones aumentan sus roces, enfados y disputas, al compartir más momentos, donde la falta de comunicación y malentendidos salen a la luz. Por esta razón, el haber dado la espalda a los problemas durante todo el año hace que al final del verano aflore la desilusión y un mayor deseo de separación.

Por tanto, es un error cuando una pareja que no está pasando una buena racha y cree que hacer un viaje juntos o irse de vacaciones va a ser suficiente para resolver los problemas.

Llegados a este punto crítico de la relación, hay que pensar en encontrar el sentido que tiene para ti estar con tu pareja, siendo consciente que muchos conflictos son responsabilidad de ambos, saber empatizar.

Consejos para evitar llegar a la ruptura

· Estar bien contigo mismo para estar bien con tu pareja.

· Tener una actitud humilde, de cariño y respeto hacia tu pareja hará que disfrutéis de unas vacaciones juntos.

· Negociar juntos a la hora de decidir las vacaciones, poneros de acuerdo y realizar actividades que os parezcan bien a los dos.

· Ser realista en las expectativas de las vacaciones, sin pensar que los conflictos se resuelven solos.

· Tener cada uno su propio espacio. No está de más pasar tiempo solos, con amigos o familia.

· Resaltar los buenos momentos y no poner tanta atención en los conflictos pasados, resaltar lo positivo.

· Aprovechar el tiempo libre para tener más momentos de intimidad.

· Utilizar parte de tu tiempo para valorar los sentimientos que se tienen hacia la pareja.

· Ser generosos, sorprender y aportar lo mejor de uno mismo.