Insolación.

Javier Collado

Supermercados Piedra

Dobuss

Insolación.
Insolación.

Redacción. “Escandalosa”, “pornográfica…, como ocurrió con muchas otras de sus obras, con estos y parecidos calificativos acogió la crítica en 1989 Insolación, una novela de Emilia Pardo Bazán que es una historia de amor, pero, sobre todo, una contundente defensa del derecho a elegir de las mujeres y de la capacidad de pensar y decidir por su cuenta.

La adaptación teatral del controvertido texto de la autora coruñesa está recorriendo los escenarios del país con gran éxito y llega mañana sábado 4 de junio al Gran Teatro de Córdoba (21:00 horas). Pedro Víllora ha realizado una brillante y ajustada versión para este montaje, dirigido con sabiduría por Luis Luque.

Encabeza el elenco María Adánez, que da vida al personaje  de Francisca de Asís Taboada, marquesa viuda de Andrade, gallega como la propia autora y afincada en un Madrid de final de siglo donde el conservadurismo y las tradiciones asfixian los deseos y anhelos de una dama todavía joven y atractiva  que decide,  en contra de la moral sexual de su entorno,  ser protagonista de su propia vida. La marquesa conoce al  gaditano Diego  Pacheco,  -interpretado por José Manuel Poga-  de buena familia, más joven que ella, retrechero y con  fama de conquistador-. Rendida a la pasión, se deja  requebrar por él más allá de lo aceptable en  el ambiente  que la rodea.   Sus  ansias de libertad, el deseo, la llevan no sólo a entregarse sin miedo al placer, sino incluso a capitanear la relación. El tercer  vértice del triángulo que forman los personajes principales recae en Gabriel Pardo -al que da vida Chema León-, hombre culto y reflexivo, que aspira a obtener  en el futuro la mano de la marquesa y, aunque educado y progresista,  sorprendido por la rapidez con la que ésta decide defender un gran cambio en su vida. Completa el reparto Pepa Rus, en su triple papel de  duquesa, criada y ventera.

Adánez recuerda que el gran amor de la escritora, durante más de 20 años, fue Benito Pérez Galdós, “pero tenían amantes consentidos y en esta obra describe una relación con un hombre más joven, algo muy mal visto, que acaba de conocer, y habla sin tapujos del deseo. Si este conflicto lo hubiera protagonizado un hombre no habría conflicto ni obra”, asegura la actriz. Ese hombre que supondría el punto autobiográfico del texto es José Lázaro Galdiano, editor y coleccionista de arte, con quien Pardo Bazán tuvo un affaire en 1988.