Niños.

Javier Collado

Dobuss

 

Niños Sirios
Niños Sirios en zona en conflicto

Redacción.- Abrir los ojos a la realidad, esa que no queremos ver y cuya visión te transforma para siempre. Con esta intención nace “Caridad, el musical”, un evento promovido por voluntarios y allegados a la ONGD Solidaridad, Educación y Desarrollo (SED), vinculada a los hermanos Maristas. Los días 20 y 21 de mayo ha  llegado a Córdoba este evento lleno de música en directo y un mensaje de esperanza. El musical, de carácter benéfico, cuenta con la colaboración de la Diputación de Córdoba y la recaudación íntegra de los 5 euros que cuesta la entrada irá destinada a las actividades de los llamados Maristas Azules, que mantienen sus operaciones en Alepo (Siria) entre bombardeos constantes y peligro extremo.

El musical está protagonizado íntegramente por profesores y exalumnos del Colegio Cervantes (HH.MM.). Lleva en ruta desde 2010 por toda Andalucía y ha sido visto por más de 9.000 personas. Narra la historia de María, una adolescente que entra en contacto con todo aquello a lo que, hasta entonces, había dado la espalda. Este contacto con la realidad la transforma y se convierte en una joven decidida a afrontar nuevos retos y a dar lo mejor de sí misma al mundo.

Los Maristas Azules están presentes en Alepo desde principios del siglo XX. Mantienen proyectos educativos con niños y jóvenes y, en estos tiempos de guerra, proporcionan agua, alimentos, asistencia sanitaria y esperanza a una población masacrada por la guerra. En sus cartas, los Maristas Azules narran la situación de miseria a la que se ve sometida la población alepina, a la que se le corta el suministro de agua y luz de forma arbitraria, mientras se enfrentan al miedo de morir bajo las bombas, secuestrados o asesinados a discreción. Como relatan, “frente a tantas miserias, sufrimientos, muertes, destrucciones y tragedias, nosotros, los Maristas Azules, no podíamos quedarnos de brazos cruzados. Denunciamos, llamamos la atención, rechazamos lo inaceptable, protestamos, informamos y actuamos. Algunas de estas familias desplazadas a las que ayudamos y las familias de algunos de nuestros voluntarios han huido de Siria hacia Europa a través de rutas ilegales, de pasos fronterizos clandestinos y de la navegación por el Mediterráneo. No tenemos lecciones que darles cuando vienen pidiendo consejo ni para reprenderles por ello. Es ya una hazaña haberse mantenido durante 4 años y medio. A lo sumo, oramos para que al menos lleguen sin demasiado sufrimiento”.