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Marta Pérez Lindo.- Que tu pareja sea también tu mejor amigo puede ser un factor fundamental para la relación.

Un estudio realizado en Argentina comprobó que la mayoría de personas se sentían más satisfechas con la relación de amistad que con su relación en pareja.

¿Por qué? Quizá la explicación sea la importancia que dan las personas a los valores que aportan cada una de estas relaciones, sintiéndose más cómodo por ser uno mismo cuando está rodeado de amigos. Esto suele pasar porque tendemos a no mostrarnos totalmente como somos cuando queremos impresionar a alguien a la que vemos como una relación sexual o de pareja, entonces cuando conocemos a una persona como un amigo y, además surge una atracción ya no nos preocupa tanto la imagen que podríamos dar, ya nos conocemos, y aunque se intente sorprender no serán situaciones tan forzadas como cuando no te conoces de nada. Y es que es innegable que las primeras impresiones nos marquen las ideas de las personas.

Amistad y pareja
Amistad y pareja

Pero, ¿Y si tu pareja también fuese tu amigo/a?

Las relaciones sociales siempre nos enriquecen. La amistad suele ser una relación sólida, aunque con unas fases hasta llegar a la amistad estable y duradera, sin embargo, las relaciones de amor las vemos como una relación que va cambiando a lo largo del tiempo.

El hecho de haber conocido a tu pareja como amigo anteriormente, es que os habéis conocido desde un punto de vista “desinteresado”, como una relación donde pesaba mayormente la amistad aunque después surgiese algo más.

Contar con el apoyo, la confianza y la comprensión de un amigo sumado a la atracción y al deseo de tu pareja será más que motivo para tener una buena relación de amor.

Y es que, ¿Hay cosa más grande que tener a alguien con quien te atrevas a hablar como contigo mismo?

Algunos estudios han encontrado que los matrimonios más duraderos y felices suelen ser aquellos que valoran más la importancia de la amistad en una pareja. Esto se valora cada vez más con el paso del tiempo. Cuando desaparece la pasión de los primeros años de pareja, aún siguen quedando valores muy importantes como el deseo y la amistad.

Según un estudio elaborado por la Universidad de Pennsylvania, los matrimonios que se casan antes de los 23 años tiene un porcentaje de divorcios del 60%, sin embargo, los que se casan después de esta edad tiene una tasa de divorcios del 30%. Esto está justificado por las experiencias de las personas, no buscamos lo mismo en una pareja a los 18 años que a los 26, por ejemplo. Y uno de esos valores que buscamos es ser nosotros mismos, deshaciéndonos, un poco, de las expectativas que tenemos cuando somos más jóvenes y buscando además de una pareja un compañero o amigo.

Un estudio afirmó que las personas que consideran a su pareja como un amigo/a tienen el doble de satisfacción con su relación que los que no se benefician de esta relación de amistad.

Lo bueno de la amistad es que desde un principio se forman hábitos sanos y positivos y a la larga es mucho más fácil hablar y adelantarse a los problemas, que una pareja que no se conocía anteriormente.

Investigadores de la Universidad de Texas en Austin y de la Universidad Northwestern descubrieron que las parejas que eran amigos antes de empezar una relación no dieron tanta importancia a la apariencia física como las parejas que habían comenzado la relación justo cuando se conocieron. Conocer a las personas con una finalidad de encuentros eróticos puede hacer que vivamos en un mundo superficial donde priman las apariencias, aunque está claro que el físico atrae, pero quizás si nuestra forma de relacionarnos no fuese solo visual podríamos descubrir personas increíbles en su conjunto.

Periodos más largos de familiaridad con una persona tienden a producir impresiones románticas que se basan en un atractivo único e idiosincrásico, y no sólo en la apariencia.

Un grupo de investigadores de “The Open University”, en Reino Unido, han desmentido una de las ideas más extendidas sobre las relaciones de pareja es que las relaciones eróticas son parte indispensable del amor, y si no se practica con frecuencia nuestro matrimonio está condenado al fracaso. Pero el caso es que, cuando las investigadoras preguntaron a los participantes qué es lo que más les gustaba de su relación, el sexo no aparecía siquiera entre las diez contestaciones más comunes, sino que le daban mayor importancia a: reír juntos, compartir intereses, ser amigos, ser cuidados y sentirse apoyados, sentirse seguros, ser felices, tener confianza, entre otros valores..
Los estudios realizados con personas felizmente casadas por más de tres décadas, destacaron que el factor más citado en cuanto al éxito de la relación fue la calidad de la amistad entre la pareja.

Así que, si además de ser tu pareja, es tu mejor amigo/a ¿qué más se puede pedir?

«La amistad es más difícil y más rara que el amor. Por eso, hay que salvarla como sea»

Alberto Moravia