Imagen tomada en el homenaje.

Javier Collado

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Redacción. El delegado de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía, Francisco Alcalde, y el alcalde de Aguilar de la Frontera, Francisco Juan Martín,  han participado en el  acto presentado por Aremehisa, (Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Aguilar de la Frontera), que ha homenajeado hoy a sus cinco vecinos víctimas del exterminio nazi.

Francisco Alcalde, ha comentado que la represión franquista, aún siendo feroz, no fue sin embargo la única para muchos andaluces. Como si de una paradoja trágica se tratara, miles de ellos, en su intención de huir de esta represión, encontraron otra no menos cruenta, la de los campos de concentración nazis.

Según ha informado el delegado, casi 5.471 españoles, pertenecientes a 2.219 localidades de nuestro país fueron deportados a Mautausen. De ellos fueron 905 los andaluces deportados a estos campos de concentración, de los que prácticamente la mitad fueron exterminados. Y de éstos concretamente 5 eran aguilarenses. Eran más que un número, eran personas que vieron sus sueños truncados: Antonio García, Miguel Barragán, Francisco Mendoza, Antonio Urbano y José María Cabezas.

“Conocer nuestro pasado nos ayuda a afianzar nuestra cultura democrática, pues nos recuerda que el horror y la barbarie no deben ser repetidos, y ello constituye otra forma esencial de recuperación de la Memoria Histórica. Cada acto de este tipo convierte los espacios y tiempos de ignominia y terror en lugares de convivencia democrática, y constituye un escalón más en nuestro cometido, como esas escaleras de los campos de concentración nazis en las que muchos prisioneros dejaron su vida transportando piedras,”,  ha añadido Alcalde.

Para terminar, el delegado ha dicho que “por eso, este acto, que honra a los asesinados, es también un monumento a la libertad y a la democracia. Y lo que nos enseña: la libertad vale mucho, y por eso hay que cuidarla hoy tanto como entonces, cuidarla, mimarla, tanto en su fondo como en sus formas. El recuerdo de la memoria de las víctimas es, además de una manera formidable de reparación, una manera de defender la libertad en su sentido más amplio”.