Salud mental.

Javier Collado

Dobuss

Salud mental.
Salud mental.

Redacción. La Universidad Loyola Andalucía está trabajando en una nueva fase del proyecto Refinemet referido a la financiación de la Salud Mental en España a través de las comunidades autónomas.

Con participación en los anteriores estudios realizados con las administraciones sanitarias del País Vasco y Cataluña, los investigadores de la universidad andaluza inciden ahora en el conjunto del país a través del proyecto Efecto de los sistemas de financiación en la calidad de la salud mental en España: Refinemet – España, financiado por el Instituto de Salud Carlos III.

Este nuevo proyecto tiene como objetivo comparar diferentes sistemas de financiación del modelo sanitario español y determinar su influencia en la calidad de atención al paciente en salud mental.

En España, coexisten distintos sistemas de financiación debido a la cesión de competencias en esta materia a las Comunidades Autónomas y esto, que puede generar diferencias en la calidad de la atención a las enfermedades mentales, facilitará su identificación y presentación para la mejora de la calidad de la atención al paciente en función de su área geográfica de residencia.

En este sentido el estudio comparará  los modelos de financiación existentes en España, y se analizarán los sistemas vigentes en el País Vasco, como modelo de gestión descentralizada, así como en Andalucía y Cataluña, como modelos de gestión centralizada para así poder determinar qué mejoras potenciales se pueden realizar para incrementar la calidad en la atención a los pacientes con trastornos mentales.

Carlos García, vicerrector de Investigación de la Universidad Loyola Andalucía, explica que “La atención a los problemas de salud mental de los ciudadanos de la Unión Europea es un tema candente y de especial interés político dado el contexto de crisis. Las enfermedades mentales son muchas, afectan a un número importante de ciudadanos y tienen consecuencias muy relevantes desde el punto de vista económico y social y también hay que tener en cuenta el coste social para las familias y el entorno cercano a estos enfermos”