Universidad de Córdoba.

Javier Collado

Supermercados Piedra

Dobuss

Logotipo de la Universidad de Córdoba.
Logotipo de la Universidad de Córdoba.

Redacción. Un grupo de investigación de la Universidad de Córdoba ha estudiado el proceso de descomposición del etanol para producir hidrógeno usando tecnología de plasma. Para ello emplearon esta tecnología de vanguardia, única en España, mediante dispositivos procedentes de la Universidad de Montreal (Canadá). El etanol es un alcohol y, por medio de la novedosa técnica, se pudo descomponer en substancias útiles para nuevas baterías. En concreto, se describieron dos rutas: una para obtener exclusivamente hidrógeno, y otra para lograr simultáneamente la producción de hidrógeno y grafeno. Ambos son compuestos de alto valor añadido empleados ya en innovaciones para lograr baterías de nueva generación, por lo que se abren grandes expectativas para esta línea de investigación.

Fue un descubrimiento por duplicado. El equipo científico, formado por físicos y químicos pertenecientes al Laboratorio de Innovación en y en el que colaboró un profesor del Departamento de Química Orgánica, depuraban una técnica para la producción de hidrógeno a partir de etanol, un residuo agrícola, cuando obtuvieron al mismo tiempo un material de carbono sólido en cantidades muy estimables. Una vez analizado este material se comprobó que se trataba de grafeno de muy alta calidad. Los resultados, publicados recientemente en Chemical Engineering Journal, abren ahora dos nuevas rutas para conseguir baterías de nueva generación: producir exclusivamente hidrógeno o hidrógeno y grafeno. El grupo, con la colaboración de la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación de la UCO, ya ha patentado el procedimiento.

Cuando en ciencia defines un objetivo y tratas de alcanzarlo, hay veces que se obtienen resultados colaterales no esperados, con los que se abren nuevas líneas de trabajo que puedes posteriormente explorar tú o en compañía de otros grupos de investigación de otras disciplinas”, recuerda la investigadora principal del trabajo, Dolores Calzada.

El plasma está presente en nuestro día a día. Por ejemplo, en los tubos fluorescentes y en las lámparas de bajo consumo. En los tubos fluorescentes, al gas contenido en ellos se le aplica energía eléctrica, ionizando parcialmente dicho gas y generando partículas que al interaccionar originan la emisión de luz. La novedad es, en este caso, el uso dado a estas partículas, en particular los electrones, que pueden romper “romper” las moléculas del etanol dando lugar a otros nuevos compuestos. El etanol está formado por moléculas de carbono, hidrógeno y oxígeno, por lo que era predecible la obtención, al menos, de hidrógeno y carbono, pero no así que los átomos de carbono se asociaran dando lugar a la estructura de grafeno, de cuyo análisis se derivó que es de elevada calidad y libre de metales al no utilizar catalizadores en el proceso. Esta investigación se realizó en el marco de un proyecto financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad.