Javier Collado

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Imagen de la Catredral de Córdoba ubicada en el interior de la Mezquita, obra realizada por el arquitecto Hernán Ruiz II.
Imagen de la Catredral de Córdoba ubicada en el interior de la Mezquita, obra realizada por el arquitecto Hernán Ruiz II.

Redacción. Cerca de 2.300 personas pertenecientes a 24 colegios católicos han asistido al Jubileo de la Misericordia en la Catedral de Córdoba.

La Fundación Diocesana de Enseñanza fue la encargada de coordinar el evento. Invitados por el Papa Francisco y el Obispo de Córdoba D. Demetrio Fernández González, los colegios católicos de Córdoba han peregrinado hasta la Catedral, para celebrar el Año de la Misericordia, coordinados por la Fundación Diocesana de Enseñanza Santos Mártires de Córdoba.

La jornada ha comenzó con la llegada de los centros al entorno de la Torre de la Calahorra, desde donde peregrinaron, cruzando el Puente Romano hasta llegar a la Catedral de Córdoba, donde la Escuela Diocesana de Tiempo Libre Gaudium organizaron diversas actividades sobre el Año de la Misericordia.

Los escolares accedieron a la Catedral por la Puerta Santa, abierta únicamente durante los años Jubilares, un gran acontecimiento religioso, un año de remisión de los pecados y reconciliación.

En las propias palabras del Papa Francisco: «he anunciado un Jubileo Extraordinario de la Misericordia como tiempo propicio para la Iglesia, para que haga más fuerte y eficaz el testimonio de los creyentes».

Se celebró una Eucaristía presidida por el Obispo de Córdoba y Presidente de la Fundación Diocesana de Enseñanza. Durante la celebración el Obispo dió la bienvenida al templo a los centros escolares, que demostraron su cariño con una atronadora ovación. Se resaltaron la importancia de la educación católica y sus valores, destacando que los colegios católicos ayudan a crecer a los niños en la solidaridad y la misericordia.

La directora de la Fundación Santos Mártires declaró que “ha sido un evento muy emotivo y una gran oportunidad para encontrarnos con nuestros compañeros y compañeras de otros centros católicos, sobre todo para los niños y niñas. Con este encuentro conocen otras experiencias y se crean lazos entre ellos, dándose cuenta de que no están solos en su fe”.