Terremoto en el Mar de Alborán del pasado enero.

Javier Collado

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Terremoto en el Mar de Alborán del pasado enero.
Terremoto en el Mar de Alborán del pasado enero.

Redacción. La Dirección General de Protección Civil y Emergencias, a través de su Centro Nacional de Seguimiento y Coordinación, mantiene una vigilancia constante sobre las series sísmicas que se están produciendo en el mar de Alborán, de acuerdo con la información facilitada por el Instituto Geográfico Nacional.

En relación con el terremoto sentido el pasado domingo, 31 de enero, en Andalucía, especialmente en Granada, se mantiene contacto con la Delegación del Gobierno en esa Comunidad Autónoma y el órgano competente en materia de Protección Civil en dicha comunidad.

Asimismo, se está igualmente en contacto con los miembros del Comité Estatal de Coordinación de Riesgo Sísmico.

En el sur del Mar de Alborán continúan registrándose terremotos en la serie sísmica iniciada el pasado 12 de diciembre de 2015. Tras el sismo principal registrado a las 05:22 horas del 25 de enero, con Magnitud 6.3 (Mw) e Intensidad VI, se han registrado un total de 960 réplicas, 25 de ellas sentidas por la población.

Desde las 20:00 horas del día 31 de enero, y hasta el mometo en el que se redacto esta información, se han registrado 38 réplicas, de magnitud inferior a 2.9, ninguna de ellas sentida por la población.

En el norte del Mar de Alborán, el terremoto registrado a las 17:25 horas del domingo, con Magnitud 4.5 (Mw) e Intensidad IV, ha sido sentido en Andalucía, especialmente en las provincias de Almería, Málaga y Granada, así como en algunas localidades de Jaén y Córdoba. Se han registrado otros siete terremotos cercanos a la costa de Granada, ninguno de ellos sentido por la población.

Desde la Dirección General de Protección Civil y Emergencias, se recuerda la importancia de adoptar medidas de autoprotección para disminuir los riesgos cuando se suceden las réplicas.

Extremar las precauciones en cuanto a la colocación y sujeción de algunos objetos que puedan caerse, en especial los pesados y los que pueden romperse como lámparas, espejos, botellas, etc.

Tener un especial cuidado con la ubicación de los productos tóxicos o inflamables, a fin de evitar fugas o derrames.

Si se produce un movimiento sísmico y está en el interior de un edificio, es importante: Buscar refugio debajo de los dinteles de las puertas o de algún mueble sólido, como mesas o escritorios, o bien, junto a un pilar o pared maestra.
Mantenerse alejado de ventanas, cristaleras, vitrinas, tabiques y objetos que pueden caerse y llegar a golpearle. No utilizar el ascensor, ya que los efectos del terremoto podrían provocar su desplome o dejarle atrapado en su interior. Utilizar linternas para el alumbrado y evitar el uso de velas, cerillas, o cualquier tipo de llama durante o inmediatamente después del temblor, que puedan provocar una explosión o incendio.

Si la sacudida le sorprende en el exterior, es conveniente: Ir hacia un área abierta, alejándose de los edificios dañados. Tras un gran terremoto, siguen otros más pequeños denominados réplicas que pueden ser lo suficientemente fuertes como para causar destrozos adicionales. Procurar no acercarse ni penetrar en edificios dañados. El peligro mayor por caída de escombros, revestimientos, cristales, etc., está en la vertical de las fachadas. Si se está circulando en coche, es aconsejable permanecer dentro del vehículo, así como tener la precaución de alejarse de puentes, postes eléctricos, edificios degradados o zonas de desprendimientos.