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Javier Collado

Dobuss

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Niños en el colegio.

Redacción. Alrededor de 68.000 alumnos se benefician este curso 2015-16 del Programa de Refuerzo, Orientación y Apoyo en los Centros Docentes Públicos de Andalucía (PROA Andalucía), que está dirigido a estudiantes con dificultades o problemas de aprendizaje y que se imparte en horario no lectivo. Estas medidas de acompañamiento escolar se desarrollarán en más de 1.700 colegios e institutos de toda Andalucía.

Tras retirar el Ministerio de Educación su participación iniciada en 2006, el Gobierno andaluz asume en solitario por segundo curso la financiación de este programa que nació para mejorar los índices de éxito escolar en centros docentes, de Educación Primaria y Educación Secundaria Obligatoria, con alumnado en situación de desventaja socioeducativa.

La Consejería de Educación considera este plan una herramienta básica para lograr la equidad, principio fundamental del sistema educativo andaluz, que busca compensar las desigualdades económicas, sociales y culturales y garantizar así la inclusión de todo el alumnado.

El PROA incluye cuatro líneas de actuación: acompañamiento escolar académico; acompañamiento escolar domiciliario al alumnado que no puede asistir a clases por prescripción médica; el apoyo a los estudiantes inmigrantes en la enseñanza del idioma español y planes globales de refuerzo en centros. El objetivo general es mejorar el grado de adquisición de las competencias clave por parte del alumnado con necesidades de apoyo educativo y favorecer el rendimiento académico, a la vez que se disminuye el absentismo.

El acompañamiento escolar está dirigido al alumnado que, por diferentes motivos, no puede recibir el apoyo suficiente en el seno familiar y persigue compensar los desfases existentes especialmente en las competencias de comunicación lingüística y en razonamiento matemático. Más de 65.000 estudiantes de unos 1.700 centros de toda Andalucía recibirán durante el curso 2015-16 esta atención personalizada en pequeños grupos.

Por su parte, los planes de apoyo y refuerzo en centros de Primaria y Secundaria se conciben como un conjunto de actuaciones globales encaminadas a la mejora de la calidad y la cantidad del aprendizaje, de la relación del alumnado con el centro, de la participación de las familias y de las posibilidades educativas del centro. Se prevé que 247 centros desarrollen estos proyectos, 113 de Educación Primaria y 134 de Secundaria.

El acompañamiento escolar domiciliario está dirigido a posibilitar la continuidad del proceso educativo al alumnado que entre 6 y 16 años presenta necesidades específicas de apoyo educativo por razón de enfermedad y que, por prescripción médica, no puede asistir a un centro durante un periodo prolongado de tiempo. Aunque no se puede prever con exactitud el número de alumnos que serán atendidos, la Consejería calcula que serán unos 450 los estudiantes que podrán contar con un seguimiento de su educación gracias a este programa.

Por último, el acompañamiento lingüístico para el alumnado inmigrante tiene como destinatarios a los estudiantes de origen extranjero con dificultades para la compresión y uso del español. Esta actuación, que se desarrolla en centros de educación Primaria o Secundaria obligatoria durante dos o cuatro horas semanales en horario de tarde, se aplicará este curso en unos 200 centros y más de 2.600 alumnos se beneficiarán de la medida.

Altos índices de promoción. La eficacia del programa viene avalado por las tasas de promoción de los estudiantes participantes, que evoluciona favorablemente desde la puesta en marcha de estas medidas y que son superiores a la media andaluza, con una diferencia incluso de más del 15% en los niveles superiores de la ESO. En concreto, el porcentaje de promoción entre los alumnos de 3º de ESO que asisten al PROA se sitúa en el 95,76% frente al índice general del 80,56, según los últimos estudios realizados.

De esta forma, una encuesta realizada por la Agencia Andaluza de Evaluación Educativa indica que el 96,6 % de los centros educativos públicos que desarrollan el PROA consideran que este programa influye en la mejora del rendimiento escolar. Este porcentaje es superior en Primaria (97,5%) que en Secundaria (95,7%).

Asimismo, el 77,5% de los centros considera que esta iniciativa contribuye mucho o bastante a reducir el absentismo del alumnado participante en este programa (más del 75% en Primaria, mientras que en Secundaria el porcentaje sube a casi el 80%).

Igualmente, la gran mayoría de los colegios e institutos (un 91,5%) están satisfechos con el desarrollo del programa. De hecho, el porcentaje de centros de Primaria con un grado de satisfacción alto o muy alto es del 94,2% y en Secundaria, del 89,7%.

Datos por provincias. De los 1.738 centros educativos participantes en el PROA durante el curso pasado, incluido también el PALI o programa de acompañamiento lingüístico para inmigrantes, 216 son de Almería, 231 de Cádiz, 144 de Córdoba, 198 de Granada, 107 de Huelva, 135 de Jaén, 356 de Málaga y 351 de Sevilla.

Asimismo, los alumnos beneficiarios sumaron 66.466 alumnos, de los que 5.132 son de Almería, 10.630 de Cádiz, 6.248 de Córdoba, 6.527 de Granada, 4.411 de Huelva, 5.073 de Jaén, 12.700 de Málaga y 15.745 de Sevilla. De esta atención educativa se encargan 3.830 profesores y 2.937 mentores.

Este programa educativo está dirigido al alumnado de tercer ciclo de Educación Primaria y los tres primeros cursos de la ESO que presentan dificultades y problemas de aprendizaje, especialmente en relación a la áreas instrumentales básicas, ausencia de hábitos de trabajo, retraso en el proceso de maduración personal o dificultades de integración en el grupo o el centro donde está escolarizado.

Este apoyo educativo se desarrolla durante cuatro horas semanales, en horario de tarde, desde los primeros meses del inicio del curso hasta mayo. Durante estas sesiones, el profesorado o los mentores responsables realizan actividades de guía y orientación personalizada del aprendizaje, para lo cual proporcionan a los alumnos materiales adecuados, resuelven dudas, ayudan a desarrollar actitudes y hábitos de planificación y organización del trabajo escolar, contribuyen a su concentración y constancia en el trabajo y refuerzan los aprendizajes instrumentales básicos.