Nuestro Padre Jesús del Calvario de Montalbán, anoche. / Foto: Patricia Monterroso.

Javier Collado

Dobuss

Nuestro Padre Jesús del Calvario de Montalbán, anoche. / Foto: Patricia Monterroso.
Nuestro Padre Jesús del Calvario de Montalbán, anoche. / Foto: Patricia Monterroso.

Patricia Monterroso. Un camino andado comienza dando un primer paso. Córdoba Buenas Noticias quería poder contar en primera persona qué sienten los cientos de cordobeses que, procedentes de pueblos  como Puente Genil, Santaella, Córdoba, Fernán Núñez, Montemayor, Montilla, La Rambla o La Carlota, peregrinan a lo largo de la noche del 5 de agosto hacia la ermita de Nuestro Padre Jesús del Calvario de Montalbán. Y con la única luz de una linterna, una botella de agua y algo de comer, CBN se ha unido a unido a un grupo de cordobeses para recorrer el camino de polvo y asfalto y experimentar lo que sienten aquellos que, sin importar la edad o la condición física, no abandonan ni un solo año al que se conoce como el «Jesús de los Jesuses».

Caminantes a las puertas de la ermita. / Foto: Patricia Monterroso.
Caminantes a las puertas de la ermita. / Foto: Patricia Monterroso.

Y un paso tras otro, kilómetro a kilómetro, comprobamos que estos cordobeses sienten una gran fe y devoción por un Nazareno cordobés -una talla completa de tamaño natural- al que desde el siglo XVI se le atribuyen milagros como la salvación de sequías o pestes o sanaciones de personas del pueblo.

Esos cientos de peregrinos, conocidos como «Hermanos del Campo», que, con la esperanza de ver sus promesas cumplidas o sus ruegos escuchados, recorren la distancia desde su casa a Montalbán no tienen miedo al calor, ni al dolor de pies, ni al polvo del camino, ni a la oscuridad de la noche. Su único objetivo es poder llegar a la Ermita montalbeña y poder besar a Nuestro Padre Jesús del Calvario y estar, un año más, frente a Él, tocar su talla y besarla. 

Y esa fe, que como dicen mueve montañas, consigue invadir a todos los caminantes, incluso a aquellos que peregrinan solo por acompañar a familiares y amigos. Una extraña sensación se apodera de tu mente y logra que los kilómetros se vayan haciendo, aún con cansancio y con desesperación por el camino que aún queda. Porque, pasito tras pasito, kilómetro a kilómetro, entre la oscuridad y el silencio de la noche, aquellos peregrinos encomendados a su Señor de la Campiña te van trasmitiendo la ilusión por llegar.

En el camarín del Jesús de los Jesuses. / Foto: Patricia Monterroso
En el camarín del Jesús de los Jesuses. / Foto: Patricia Monterroso

Y la veintena de kilómetros pasan en un abrir y cerrar de ojos y cualquier atisbo de dolor desaparece cuando te ves frente a la ermita, rodeado de cordobeses felices por haber superado, una vez más, su peregrinar. E igual de emocionante resulta ver la ilusión en la cara de aquellos que por primera vez completaban el camino entre su pueblo y su Señor.

Un año más, como cada 6 de agosto, festividad de la Transfiguración de Nuestro Señor, los fieles se encontraron la Imagen del Señor de la Campiña vestida de blanco y sin cruz -el resto del año lleva una túnica morada y la cruz-. Todos aquellos que, desde los diferentes puntos de la provincia, iniciaban el camino al final de la tarde del 5 de agosto, se aglutinaban en la ermita esperando acercarse hasta el camarín del Altar Mayor y despedirse de su «Jesús de los Jesuses» hasta el año que viene.

Velas que encienden los peregrinos en señal de fe al Jesús de los Jesuses. / Foto. Patricia Monterroso
Velas que encienden los peregrinos en señal de fe al Jesús de los Jesuses. / Foto. Patricia Monterroso

Los orígenes de este peregrinar de los conocidos como “Hermanos del Campo” se remonta siglos atrás cuando los campesinos llegaban andando desde los pueblos de alrededor para presentar a Nuestro Padre Jesús del Calvario los frutos de sus cultivos en modo de ofrendas de acción de gracias cada 6 de agosto. Tras esta noche, se celebrarán hasta el 8 de agosto tres funciones religiosas en Honor de Nuestro Padre Jesús del Calvario ofrecida por el Ayuntamiento desde el año 1854 como agradecimiento “por haberse visto esta villa libre de los estragos del cólera”, según consta en el libro de actas y en placa conmemorativa. A partir del 9 de agosto comienza la novena en su Honor. Al día décimo la Imagen baja de su camarín al altar mayor para finalizar todos estos actos y muestras de devoción con un multitudinario besapié.

1 Comentario

  1. Soy montalbeño y me siento muy orguso de ler estas noticias de nuestro padre Jesús del calvario y me gustaría poder estas cada año con todos vosotros pero las sicultancias de la vida tanto yo como muchos montalbelños nos en contramos fuera de nuestra tierra natal pero no nos olvidamos de nuestras costumbre y de nuestras obligaciones y mas en estas fechas que tantas y tantas a legrias hemos pasado en nuestra juventud desde mitiera de acojida Alcoy un fuerte abrazo para todos los montalbeñ[email protected]

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