La cordobesa da una pequeña charla a los ciudadanos.

Javier Collado

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Imagen de la cordobesa colaborando en Nepal.
Imagen de la cordobesa colaborando en Nepal.

Redacción. La cooperante cordobesa Cristina Alcántara cumple su primer mes de estancia en Nepal, dentro del operativo especial puesto en marcha por Cruz Roja Española tras el terremoto que –junto a las posteriores réplicas- ha provocado la muerte de más de 8.000 personas y ocho millones de afectados.

Alcántara se encuentra integrada en la Unidad de Respuesta a Emergencias (ERU, en sus siglas en inglés) de Saneamiento Masivo que la institución humanitaria desplegó en el distrito de Rasuwa –uno de los más afectados por los seísmos- con el propósito fundamental de evitar infecciones y brotes epidémicos.

“Su objetivo es establecer los medios sanitarios adecuados para la gestión de residuos de una población de hasta 20.000 personas, además de trabajar en acciones de sensibilización y promoción de higiene”, según indica su responsable en terreno, Salvador Ramírez, uno de los 12 delegados con los que cuenta dicha Unidad.

Pese a los esfuerzos del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, que ha impulsado una operación sin precedentes en Nepal a través del envío de una docena de Erus y otros equipos de emergencia y que cuenta con el papel clave de la Cruz Roja Nepalesa (que intervino desde el primer momento con más de 6.600 voluntarios), el impacto de los terremotos que han sacudido a Nepal es de tal magnitud que se tardará años en lograr una cierta ‘normalidad’, y siempre en función de la ayuda que se reciba.

“La población nepalesa no puede pensar en la recuperación, por el momento; estamos viendo poblaciones con más del 95% de devastación de sus viviendas e infraestructuras básicas como escuelas o centros de salud; hace falta mucha ayuda”, subraya Carmen Ferrer, delegada de Cruz Roja Española en el país asiático.

La cordobesa da una pequeña charla a los ciudadanos.
La cordobesa da una pequeña charla a los ciudadanos.

Y esta precaria situación puede agravarse aún más en los próximos días con la llegada de los monzones, vientos que desencadenan lluvias torrenciales y fuertes inundaciones. La inminente llegada de este fenómeno supone una grave amenaza para una población que sufrió 2 fuertes terremotos en un periodo de 15 días e innumerables réplicas. “Cruz Roja está muy preocupada por el impacto de este fenómeno porque producirá desprendimientos de tierra, cortes de las ya precarias vías de comunicación y aislamiento de múltiples comunidades,”, según resalta Ìñigo Vila, responsable de la Unidad de Emergencias de Cooperación Internacional de Cruz Roja.

Por estos motivos, la organización está acelerando la distribución de toldos de plásticos y de tiendas de campaña entre los afectados; hasta el momento se ha dado cobijo a más de 221.000 personas y se espera que en las próximas semanas se cubra esta necesidad de albergue para alrededor de medio millón de personas.

Además, se está trabajando con novedosos sistemas de comunicaciones para facilitar a la población información en tiempo real, vía SMS, sobre inundaciones, eventuales brotes epidémicos y otras amenazas a través de la aplicación Tera (Trilogy Emergency Relief Application). La Cruz Roja Nepalesa aprovecha además las ondas radiofónicas para ofrecer dos veces por semana información y consejos sobre estas amenazas y prevenir así a la población.

Las últimas cifras que se manejan sobre el impacto del terremoto dejan patente la necesidad de ayuda que tiene este país asiático: 530.000 casas destruidas, 300.000 severamente afectadas; más de 8.000 muertos, 8 millones de personas afectadas… Todo esto en uno de los países más pobres y menos desarrollados del planeta, con aproximadamente el 25% de su población viviendo bajo la línea de pobreza.