Voluntarios de Cruz Roja actúan en un asentamiento.

Javier Collado

Dobuss

 

Voluntarios de Cruz Roja actúan en un asentamiento.
Voluntarios de Cruz Roja actúan en un asentamiento.

Redacción. Cruz Roja Española prestó, durante el pasado año, apoyo social en distintos asentamientos de inmigrantes de la provincia de Córdoba a un total de 1.179 personas.

En esos doce meses de 2014, el voluntariado de la institución humanitaria realizó salidas –algunas sólo de detección y otras de intervención o seguimiento- a campamentos situados tanto en la capital como en Montoro, Lucena, Priego de Córdoba, Santaella, Adamuz y Baena.

En el marco de este proyecto -financiado por los Ministerios de Empleo y Seguridad Social y Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y por la Consejería de Igualdad, Salud y Políticas Sociales-, Cruz Roja ofrece una atención socio-sanitaria a los inmigrantes y favorece su acercamiento a los recursos sociales normalizados; de hecho, en muchas ocasiones se les acompaña y se les asesora para la tramitación de documentos tales como el pasaporte, el NIE o la tarjeta sanitaria, así como para la inscripción en las oficinas del Servicio Andaluz de Empleo (SAE).

En este sentido, hay que destacar la colaboración entablada entre la institución humanitaria y el Servicio Andaluz de Salud, por la que profesionales de los centros de salud de la ciudad realizan tanto campañas de vacunación como de información y prevención, aprovechando la presencia en el asentamiento de Cruz Roja.

Por su parte, el grupo sanitario conformado por voluntariado de la entidad con titulación de enfermería hace visitas semanales a los campamentos, en las que lleva a cabo valoraciones y seguimientos, tomas de tensión y glucosa así como talleres de prevención y educación para la salud.

De igual modo, en dichas visitas la organización les reparte material de ayuda humanitaria, entre el que se incluyen toldos, sacos de dormir, mantas, kits de higiene familiar e individual o productos materno-infantiles.

Asimismo, el personal de Cruz Roja distribuye, en sus visitas a estos campamentos, diversos alimentos no perecederos, como pasta, harina, atún, leche o tomate. A los que el año pasado se sumaron algunos productos frescos tanto de fruta como de pescado y carne.

Y es que la intervención que la entidad realiza desde hace años en los asentamientos de inmigrantes se ha ampliado y diversificado en los últimos años con la incorporación de cuestiones relacionadas con la prevención sanitaria, el género y los hábitos ocupacionales y educativos.

Mayoritariamente, los asentamientos de Córdoba están integrados por población rumana (791, el 67 por ciento del total) o marroquí (291) y, en menor medida, por ciudadanos de países subsaharianos o del Magreb.

Dado el predominio de población rumana, en las salidas a los campamentos suele ir una mediadora intercultural de esta nacionalidad.

Por sexos, son mayoría los hombres (834 frente a 345), mientras que en la distribución por edades la franja mayoritaria es la comprendida entre los 18 y los 65 años (908 personas), por un 21 por ciento de menores de 18 años (259) y una cifra residual de mayores de 65.

Este trabajo en los asentamientos, en el que colaboraron más de un centenar de voluntarios y voluntarias a lo largo del pasado año, es sólo uno de los diversos proyectos que desarrolla la entidad dentro de su programa de atención a inmigrantes, cuyo objetivo general es hacer frente a las causas generadoras de vulnerabilidad en la población extranjera, al tiempo que se le proporciona toda la ayuda necesaria para llevar una vida digna y lograr su plena integración en la sociedad de acogida.