Abigail y Kevin en su casa con una de sus grabaciones.

Javier Collado

Supermercados Piedra

Dobuss

Abigail y Kevin en su casa con una de sus grabaciones.
Abigail y Kevin en su casa con una de sus grabaciones.

Alejandro Díaz. A Miguel Ángel Rogel le gustaba jugar al Grand Theft Auto IV. “Comencé a grabarme jugando en 2008”, cuenta el joven, de 23 años. “Era un hobby”. Quería ser director de cine y empezó a difundir los vídeos que hacía en su habitación en Algarinejo (Granada). Actualmente se hace llamar MangelRogel, tiene 3,2 millones de suscriptores en su canal de YouTube y seduce cada mes a nueve millones de personas. Se ha convertido en una estrella de la web. “Me llegó de repente”, reconoce. “No imaginaba que esto pudiera ser un negocio”. Es un youtuber, un joven que se dedica a grabar, colgar en Internet sus creaciones y vivir de ellas. En los vídeos relatan sus experiencias vitales, dan consejos de belleza, idean piezas humorísticas, muestran novedades tecnológicas o juegan al último videojuego de moda. Atraen a millones de seguidores y han empezado a llamar la atención de marcas y anunciantes.

Los youtubers son ya un desafío para la televisión. Algo más de cuatro millones de espectadores seguían Velvet en España. Fue una de las mejores audiencia de la temporada. En ese momento, millones de personas disfrutaban en la Red de vídeos de YouTube. Los de ElRubius, por ejemplo —uno de los españoles más conocidos— consiguen en pocas horas más de dos millones de visionados en YouTube. En Estados Unidos esta red social obtuvo el año pasado un beneficio por publicidad de 1.960 millones de dólares (1.568 millones de euros), según estima Emarketer, especializada en marketing digital.

Miguel Ángel o MangelRogel.
Miguel Ángel o MangelRogel.

La vida de un youtuber gira en torno a los vídeos. Abigail Frías tiene 23 años y su casa resulta familiar a cualquiera que haya visto alguna de sus grabaciones. “Somos autodidactas”, apunta Kevin Prieto, conocido como Lokoflucky, y compañero de piso y de grabaciones humorísticas de Frías. “Escribimos guiones, grabamos y editamos, y todo desde casa”. La joven jerezana posee casi 300.000 suscriptores entre sus dos canales, Abi Power y Adelita Power, e ingresa unos 500 euros al mes. “No soy de las más conocidas, pero empiezo a vivir de esto”, añade. Para acercarse al umbral de ese Olimpo online hay que tener un canal con más de 50.000 suscriptores o conseguir más de un millón de reproducciones mensuales. A partir de ahí, crecer.

Un youtuber consolidado puede ganar en España en torno a los 2.000 o 3.000 euros al mes si tiene seguidores y sabe cómo y cuándo publicar los vídeos. En YouTube no hay parrilla, pero sí prime time: “entre las 22.00 y las 23.00, por el público americano”, avisa Rogel. “Los youtubers más potentes pueden generar entre medio millón y cinco millones de euros al año”, apunta Toni Garrido, periodista especializado que acaba de abrir en Madrid la delegación española de la americana Maker Studios, el mayor productor y distribuidor de contenidos de YouTube del mundo. La red de canales de Maker atrae 153 millones de visitas al mes desde España, según la compañía. “Este medio genera muchas expectativas”, continúa Garrido. Tantas, que la todopoderosa Disney ha adquirido Maker por 950 millones de dólares (760 millones de euros).

Garrido compara los contratos de algunos youtubers a los fichajes de los futbolistas. “Saben qué funciona, qué marca tendencia y qué gusta”. Habla del valor intangible que tiene la influencia online

“Yo no veo la tele; no funciono así”, espeta Abraham Bandera, de 22 años. Todo el mundo le conoce como Señor Cheeto. Tiene un millón de visitas en su canal donde igual cuelga el unboxing de un pepino [práctica youtubera de desenvolver regalos y contarlo a cámara] o rueda un mini documental casero sobre su bar favorito. Estudió magisterio. Una noche apareció en un vídeo de Rogel y todo cambió: era una nueva estrella de la nueva tele. YouTube es la página web más visitada de España con 20.431.000 visitas mensuales, según el último EGM; algunos lo consideran el cuarto canal más visto del país.