Médicos y profesionales de enfermería de la Unidad de Trastornos Respiratorios del Sueños del Hospital Reina Sofía.

Javier Collado

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Médicos y profesionales de enfermería de la Unidad de Trastornos Respiratorios del Sueños del Hospital Reina Sofía.
Médicos y profesionales de enfermería de la Unidad de Trastornos Respiratorios del Sueños del Hospital Reina Sofía.

Redacción. La apnea del sueño se sitúa como la principal patología que lleva a los cordobeses a requerir atención en la Unidad de Trastornos Respiratorios del Sueño del Hospital Universitario Reina Sofía, para que puedan tener un sueño reparador y evitar los problemas que a largo y corto plazo se asocian a esta enfermedad respiratoria.

El complejo sanitario cordobés, a iniciativa del responsable de esta unidad, el neumólogo Bernabé Jurado, se adhiere un año más al llamamiento mundial que realizan las sociedades científicas nacionales e internacionales con motivo del Día Mundial del Sueño celebrado el pasado 13 de marzo bajo el lema ‘Cuando el sueño es reparador, la salud y la felicidad abundan’.

Las diez normas de higiene del sueño que se difunden con motivo de este día mundial hablan de la importancia de establecer un horario regular para acostarse y levantarse, que las siestas no superen los 45 minutos, evitar alcohol y tabaco cuatro horas antes de acostarse y cafeína hasta sies horas antes, no hacer comidas pesadas o con mucho azúcar 4 horas antes de ir a la cama (un pequeño tentempié sí es recomendable), no realizar ejercicio intenso antes de acostarse, dormir en una cama confortable y una habitación bien ventilada, eliminar ruidos y luces de la habitación y no compartir la habitación con el espacio de trabajo o sala de recreo.

El doctor Jurado, quien asegura “que dormir bien es de vital importancia para la salud en general y para aumentar la calidad de vida de las personas”, aprovecha esta efeméride para lanzar mensajes a la población encaminados a llevar un buen control de una de las principales patologías que dificulta el descanso nocturno: la apnea del sueño, que provoca somnolencia y se asocia con otros problemas que ponen en riesgo la salud de los pacientes. Esta enfermedad se caracteriza por la obstrucción de las vías respiratorias superiores durante el sueño impidiendo una respiración normal y una correcta oxigenación de la sangre.

Prevalencia. La apnea del sueño afecta a entre un 4 y un 6% de la población general (que en la edad media se incrementa hasta alrededor de un 20%) y es previsible que se eleve su frecuencia en el futuro, ya que aumenta con la edad y la obesidad, situándose esta última como un factor de riesgo importante.

En esta línea, prosigue el facultativo, la consecuencia más evidente y conocida del síndrome de apnea es la falta de descanso nocturno, lo que provoca somnolencia diurna y aumenta la probabilidad de sufrir o provocar accidentes de tráfico o laborales. Además, a largo plazo, existe una importante relación entre la apnea del sueño y otras patologías más graves como la hipertensión de difícil control con fármacos, insuficiencia cardiaca, ictus o cardiopatía isquémica, por lo que afecta a múltiples órganos y sistemas del organismo.

Estudios de sueño. En la Unidad de Trastornos Respiratorios del Sueño del Hospital Reina Sofía, perteneciente a la Unidad de Gestión Clínica de Neumología, se realizan anualmente unos 1.700 estudios para controlar los trastornos respiratorios durante el sueño (en el cómputo global existen 5.000 pacientes en seguimiento en esta unidad).

Alrededor del 75% de los pacientes diagnosticados en la unidad presentan apneas de sueño y, de éstos, entorno a un 25-30% son tratados con CPAP (equipos a los que se conectan los pacientes mientras duermen para facilitar la apertura de las vías respiratorias). Los especialistas recomiendan a los pacientes dormir un mínimo de cuatro horas conectados a esta máquina, si bien el grado de cumplimiento desciende con el tiempo, por lo que resulta esencial la intervención educacional que se ofrece al inicio del tratamiento para lograr una mayor adhesión al mismo.

Seguir estas recomendaciones es esencial para que el sueño de los pacientes que sufren apneas sea reparador y durante el día perciban una mayor calidad de vida relacionada con la salud, fundamentalmente evitar los riesgos asociados a hipertensión, ictus, fibrilación auricular y cardiopatía isquémica, entre otros.