Teresa Navarrete en 'Salón Otto'.

Javier Collado

Supermercados Piedra

Dobuss

Escena de Salón Otto.
Escena de Salón Otto.

Patricia Monterroso. Hasta Córdoba llegaba este viernes 13 de marzo la Compañía Teresa Navarrete para hacer vibrar al público cordobés con la obra Salón Ottó. Fundada en 2009 por la cordobesa Teresa Navarrete, la compañía utiliza las expresiones artísticas como forma de comunicarse con el público.

Además de la coreógrafa y bailarina cordobesa, forman el equipo el actor Nando Pérez y el músico Miguel Marín.

Se estrenaron sobre los escenarios con Frágile en 2010 y alcanzaron un gran éxito en con Otra Manera de Vivir. Ahora, Teresa Navarrete está recorriendo España de la mano de Salón de Otto, con la que hicieron parada en Córdoba.

– Llegas a Córdoba con ‘Salón de Otto’, un título que, a priori puede no dar pistas… ¿Qué es ‘Salón Otto’?

– Salón Otto como nombre hace referencia a una peluquería que había en Cádiz y a la que nunca llegamos a entrar durante la etapa que allí residimos; quizá por mantener el misterio. Lo cierto es que imaginar su interior y lo que allí pudiese suceder nos fascinaba. Con el paso del tiempo, durante el proceso creativo, tan solo quedó en un nombre (como título) y el trabajo se fue construyendo en función de otros aspectos que marcaron realmente el espectáculo.

Salón Otto se hizo a fuego muy lento, durante dos años, en diferentes estancias en L’animal a l’esquena, centro de creación situado en Celrà (Girona) y que dirige la Cía. Mal Pelo. Un lugar idóneo para esta pieza, que nos marcó un ritmo y una línea temática muy clara. Salón Otto trata de mirar lo pequeño, de buscar la solidaridad humana una escala cotidiana, a crear ese hogar donde sentirse seguro; es un grito de rabia por la vida, por la calma y la esperanza. De hecho el principal referente ha sido la obra de John Berger “Con la esperanza entre los dientes”.

La pieza combina movimiento, textos y la genial música en directo de Montgomery, nuevo proyecto del músico y compositor Miguel Marín. El público se encontrará con un espacio sugerente, sencillo y será el espectador quien deba ubicarlo en su imaginario, si lo cree necesario, claro. No hay una línea dramatúrgica concreta, las imágenes, las palabras, los sonidos van envolviendo y construyendo un hábitat que pretende ser compartido, cercano con el espectador.

Equipo de la Compañía Teresa Navarrete.
Equipo de la Compañía Teresa Navarrete.

– ¿Cuántas personas hacen posible y trabajan en ‘Salón de Otto?

El elenco lo formamos Miguel Marín, Nando Pérez y yo. Pero el equipo es más amplio. María M. Cabeza de Vaca fue nuestra mirada externa durante la última etapa del proceso y fue fundamental su visión e ideas; Diego Cousido está al frente de la dirección técnica con una solvencia y calidad indiscutibles; en cuanto al espacio y fotografía, María Meler ha hecho un precioso trabajo; el artista plástico Joaquín Jara realizó unas esculturas extraordinarias que aparecen en escena; mencionar también a Andrea Quintana, bailarina y artista plástica que me sustituye en algunas actuaciones y que ha entrado a formar parte del equipo hace pocos meses. Y después están personas afines que han ayudado puntualmente, prensa especializada que ha creído en el proyecto y programadores que del mismo modo, apostaron por llevar esta propuesta tan personal a sus escenarios. No me puedo olvidar de la parte burocrática, donde hemos encontrado un equipo muy profesional y sensibilizado con las artes escénicas, Gestora de Nuevos Proyectos Culturales; y por supuesto de la Asociación de Profesionales de la Danza de Andalucía, de la que formamos parte y desde donde se trabaja muy duro para conseguir una dignidad y normalización del hecho artístico en Andalucía.

– ¿Cuánto trabajo hay detrás del escenario, ese tiempo previo desde que se decide montar el espectáculo hasta que un día se estrena?

Como comenté antes, esta pieza en concreto nos llevó a trabajar en diferentes etapas a lo largo de dos años; no hubo prisa, lo cual es muy bueno para el trabajo, ya que no se fuerza nada ni estamos ceñidos ni condicionados por el calendario; se fue generando el material de un modo muy natural, desechando unas cosas y manteniendo otras, con la inercia de las necesidades de cada momento. Por supuesto no siempre es así, cada proyecto tiene sus condicionantes; pero en esta ocasión la organización del proceso fue muy meditada y llevada con paciencia. Claro que a medida que se va llegando a la fecha de estreno, los ritmos van cambiando y se entra en otra dimensión, que también es necesario.

– ¿ Cómo es trabajar con Nando Pérez y Miguel Marín?

Somos una familia; nuestra relación va más allá del escenario y del local de ensayo; los tres venimos de corrientes artísticas diferentes: Miguel es músico, Nando se formó principalmente como actor y yo en la danza; pero esta convivencia he hecho que nos impregnemos de las herramientas de cada uno. En esta pieza, por ejemplo, es la primera vez que me lanzo a hablar en escena, Nando es la vez que más está bailando y Miguel (Montgomery) ha apostado por cantar, además de componer e interpretar su música.

– ¿Cuál sería aquella obra con la que sueña la compañía Teresa Navarrete?

La próxima. La que está por venir. Eso querrá decir que sigo con la ilusión y con la necesidad de transmitir nuestro arte en un escenario. No concibo mi vida sin la danza, sin la creación, aunque mantenga otras actividades paralelas como la docencia, que es algo que me encanta. Quiero bailar hasta que se viejecita.

Teresa Navarrete une en un mismo espectáculo danza y música.
Teresa Navarrete une en un mismo espectáculo danza y música.

– ¿Te sientes más tranquila en casa a la hora de presentar una obra?

Bueno. Sabes que hay personas en la butaca a las que quieres, hay familia, amigos, gente importante en tu vida. La tranquilidad es la misma siempre, aunque quizá haya un puntito más de emoción; hace que todo fluya con una gratitud extra de saber que hay ojos queridos que te miran con cariño.

– ¿Cómo es el público cordobés?

Generalizar aquí siempre es complicado; mi experiencia siempre ha sido grata en Córdoba; vienen a ver danza, eso ya dice mucho. Es una ciudad con muchas inquietudes y gente que está haciendo cosas maravillosas; hay una sensibilidad artística muy especial y que debería tener más repercusión por parte de las instituciones, a la hora gestionar programas concretos de creación de público. Hay una necesidad de cultura, de arte… Siempre he tenido bonitas palabras por parte de la gente que ha venido a ver mi trabajo, imposible reprochar nada. Gracias!