XIV Bienal de Fotografía.

Javier Collado

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XIV Bienal de Fotografía.
XIV Bienal de Fotografía.

Redacción. El alcalde de Córdoba, José Antonio Nieto, inauguró ayer 13 de marzo la XIV Bienal de Fotografía, que este año ha incrementado el número de exposiciones de su sección oficial, pasando de cuatro a seis, del mismo modo que ha aumentado la horquilla de cronologías y autores representados.

En el cumplimiento de este propósito, se ha tratado de equilibrar, asimismo, la participación nacional e internacional, de manera que tanto las exposiciones individuales como las colectivas muestran fotógrafos extranjeros –de Charles Clifford a Sebastião Salgado, pasando por Kimsooja- y también españoles –de Manuel Vilariño a Gervasio Sánchez, o de Chema Madoz a Dionisio González.

El alcalde ha destacado que con esta edición se hará «una revisión del paso del tiempo en la fotografía y lo que ello ha supuesto en la estética, en el concepto, en la técnica y en el material utilizado para fotografiar e inmortalizar un momento determinado y crear arte al mismo tiempo».

De este modo, exposiciones de Sebastião Salgado, Gervasio Sánchez, Kimsooja, Colección Fernández Rivero, Colección Polaroid y Dionisio González conforman la Sección Oficial de la XIV Bienal Internacional de Fotografía de Córdoba, que se inaugura hoy y que suma otras siete exposiciones en su Sección Paralela y ocho en la Sección Libre, hasta un total de 21 muestras que podrán verse en otras tantas salas institucionales o privadas de Córdoba, en la edición de la Bienal “más ambiciosa de las celebradas en los últimos tiempos”.

El propósito de esta XIV Bienal de Fotografía de Córdoba es componer un estado de la cuestión de la fotografía a través de un repaso tanto de su historia como de su presente y su futuro. De este modo, afianza así uno de los rasgos más fascinantes del medio, cual es su capacidad para, pese a ser un fenómeno aún relativamente reciente y producto de la modernidad, haber evolucionado con una velocidad y ambición sin precedentes, en un periplo de una vertiginosa sucesión de conquistas.

Así pues, esta edición de la Bienal de Fotografía es, en primer lugar, prospectiva porque cuenta con obras separadas por una horquilla temporal que rebasa la centuria, con piezas que van de 1870 a 2014, componiendo una visión heterogénea de este arte que demuestra, por encima de todo, una gran capacidad de conquista de nuevas técnicas, pero también de nuevos territorios, evolucionando desde los ámbitos amateur, doméstico o el experimental, hasta el de los medios de comunicación de masas, en especial la prensa, y más recientemente, el mundo del arte.

Además, esta Bienal es celebratoria porque “pretende convertirse en homenaje a un matrimonio, el de la imagen con la tecnología, que ha sido testigo y, a la vez, ha marcado nuestra historia”. Arranca desde los primeros formatos y soportes que circularon entre los aficionados, aún minoritarios entonces, pasando por la fotografía de autor y el fotoperiodismo, hasta llegar a un régimen expandido de la visualidad que incumbe también a las imágenes en movimiento –cine, videoinstalación- y a las generadas por ordenador –infografías-.