Leopoldo A

Javier Collado

Dobuss

Leopoldo Aznárez
Leopoldo Aznárez

Redacción. Comenzar un proceso de internacionalización puede resultar un reto difícil de afrontar para muchas pequeñas y medianas empresas sin la suficiente formación e información como para que el proyecto termine incluso antes de empezar. Pero son demasiadas las ventajas que tiene para una pyme cordobesa y, siguiendo una metodología relativamente sencilla, “cualquier empresa puede acometer los primeros pasos de esta fundamental apuesta evitando, en la medida de lo posible, cometer errores”.

Así, al menos, lo ha explicado el socio de Deloitte Leopoldo Aznárez, quien ha dirigido una nueva sesión de “Los jueves de FDI_Córdoba”, los talleres de asesoramiento del proyecto “Factoría de Innovación” impulsados por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo a través de la Escuela de Organización Industrial (EOI) y en colaboración con el Instituto Municipal de Desarrollo Económico y Empleo de Córdoba (IMDEEC), cofinanciados con fondos europeos FEDER.

En Córdoba, no obstante, el nivel de exportación “es bueno”, gracias, sobre todo al sector agroalimentario, que “ha abierto brecha quebrando mucho las barreras y sacando el mejor provecho posible de las múltiples mejoras que se dan en la cadena logística”, con lo que ya hay abundantes productos, aunque sean perecederos, que pueden llegar a zonas donde antes era realmente complicado o imposible. En este sentido, “Córdoba tiene un gran potencial y, de hecho, creemos que las exportaciones han incrementado mucho en estos años”, ha abundado este experto.

Pero, a pesar de que la internacionalización es una de las fortalezas de la provincia, con ejemplos muy exitosos más allá de las fronteras, todavía queda mucho camino por recorrer para hacer que esa potencialidad pase a ser real. Por esta razón, Leopoldo Aznárez aconseja romper ese miedo inicial que existe a lo desconocido y conformar un plan inicial para afrontarlo sin excesivos riesgos. “Lo primero de todo es saber qué es la internacionalización y por qué se da”, ha apuntado.

En este sentido, el socio de Deloitte ha recordado que en los últimos años la reducción del consumo interno en España ha obligado a numerosas empresas a buscarse la vida en el exterior, donde están los nuevos mercados. Esa imposición hizo que se iniciara un proceso de reflexión sobre si salir o no y, lo más importante, “cómo hay que hacerlo”.

Lo primero de todo, por tanto, es “elaborar un análisis interno de la propia empresa para ver las capacidades con las que cuenta y luego analizar ya de forma externa cuáles son los mercados a los que se puede dirigir”, ha explicado Aznárez. Finalmente, se trata de hacer uso de todos los instrumentos que hay al alcance de una pyme para iniciar el asalto a la internacionalización.

“Realmente, unas de las conclusiones que podemos comprobar es que el tamaño no importa; cualquier empresa, grande o pequeña, puede internacionalizarse, porque cada vez hay más recursos en este país”, ha añadido el experto, quien aludió a los ejemplos de ICEX a nivel nacional, o Extenda ya a en el caso concreto de Andalucía. En ambos casos son instrumentos útiles por la ayuda que suponen para salir al exterior, “no sólo en la fase de asesoramiento, sino también para acompañarlas a ferias comerciales, plantearles informes y otros tipos de recursos para que pierdan un poco el miedo o el desconocimiento de los diferentes mercados a los que pueden acceder”.