Javier Collado

Supermercados Piedra

Dobuss

Redacción. A primera vista, una derrota de siete goles puede resultar apabullante, incontestable. Y en cierto modo así fue lo que le pasó al Adesal ante el Cleba. Aunque no es menos cierto que el equipo fuensantino puso todo el corazón que pudo en la contienda y compitió hasta que pudo, obligando a su rival a firmar una gran actuación. Es decir, unos 50 minutos que se exprimió hasta no poder más. Después, las fuerzas le dijeron basta.

Y sabían las jugadoras del Adesal que el partido era una final y así se lo tomaron, independientemente de que el rival también se jugara lo mismo. Por eso, en los primeros minutos se pudo detectar la tensión de unas y otras aspirantes a los dos puntos en juego.

Incluso, sorprendió que el Adesal estuviera mejor que su rival, que estaba al refugio de su hogar. Con una defensa seria y con ataques ordenados, el conjunto fuensantino llegó a disponer de una renta de tres goles en el marcados. Su juego era fluido y con finalizaciones desde los extremos y la primera línea. Incluso, parecía ser menos lastre el hecho de haber fallado dos penaltis, siempre bien buscados por Yacaira Tejeda.

Mientras el Cleba buscaba soluciones y las fue encontrando poco a poco. Por lo pronto, hizo una defensa más abierta, pero también le ayudaron los cambios y su mayor rotación para ir recortando distancias en el marcador hasta que alcanzado el minuto 15 se puso por delante. Del 1-4 se pasó al 9-8. Sencillamente, porque Cristina González y Raquel Caño destaparon sus respectivas internacionalidades con paradas y goles que asfixiaron al Adesal.

Mientras, las fuensantinas se agarraron al partido como buenamente podían. Moreno pidió un tiempo, relevó la portería y hasta se topó con el contratiempo de que Lulú Dascalu se lesionaba, algo que le limitaba la rotación. Con todo, al descanso sólo eran dos goles de desventaja (14-12) y eso significaba que había mucha pelea por dirimir en los 30 minutos finales.

Al menos, en teoría. Porque Adesal se sumergió en su particular laguna que el Cleba agradeció para dispararse en el marcador con cuatro goles gracias a dos contragolpes concretados por Marina y Raquel Caño. Un nuevo tiempo muerto. Un toque de atención.

Volvió Lulú a la pista y fue protagonista de una exclusión que distanció de nuevo al Cleba en el marcador. La frontera de los cuatro goles se hizo cada vez más real y poco a poco las fuensantinas empezaron a perder fuelle. Mientras el Cleba no desaprovechaba situaciones de contragolpe y superioridades para escaparse con un determinante 22-16. Fue la última ocasión en la que Rafael Moreno paró el partido. No había tiempo para más. Todo o nada. Épica o un largo adiós.

Y el Adesal volvió a ponerlo todo. Creció en defensa y recortó hasta un 23-20. Entonces el Cleba volvió al partido impulsado por su acierto y los errores de pase de las fuensantinas. El Adesal se disolvió. El depósito físico estaba tan vacío como el de la ilusión.

Ficha del partido

Cleba – 31 – González; Ubillos, Marina (4), 6 Raquel Caño (10), Marta Méndez (2), Ellina (1) y Viñuela -siete inicial- Ana Belén (p), Tatiana Lozano (1), Olalla (1), Blanco (3), O´Mullony (4), Loreto (5) y Gisele.

Adesal – 24 – Meriem; Lulú Dascalu (2), Yacaira Tejeda (4), Masha Boklashchuk (7), Carlota Rubio (5), Alba Sánchez (1) y Amit Izak (3) –siete inicial-, Mar Sobrino (p), Isa Moreno y Arantxa Hernández (2).

Árbitros: Portela y Fernández. Excluyeron a O´Mullony, Ubillos (2), Olalla, por las locales; y a Lulú Dascalu, Masha Boklshchuk y Arantxa Hernández, por las visitantes.

Parciales: 1-2, 4-6, 6-7, 9-9, 11-10, 14-12 (descanso), 16-14, 19-16, 23-17, 27-20, 29-21 y 31-24.