Conferencia de Pedro Espinosa.

Javier Collado

Dobuss

Conferencia de Pedro Espinosa.
Conferencia de Pedro Espinosa.

Redacción. “Lo principal es que uno tiene que creer en su idea”, dice Pedro Espinosa, socio fundador de Llaollao, una franquicia que, en plena crisis, ha conseguido llegar a más de 20 países transformando un producto básico, el yogur, en un producto innovador adaptado a las exigencias actuales del mercado.

Espinosa ha ofrecido una charla dentro de las jornadas Los Jueves de FDI_Córdoba, un proyecto impulsado por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo a través de la Escuela de Organización Industrial (EOI) y el Ayuntamiento de Córdoba, cofinanciado con fondos Feder europeos, en la que ha explicado algunas de las claves del éxito de esta franquicia, fundada en 2009.

Para este emprendedor, lo principal para solventar todos los problemas en el día a día “es creer en uno mismo, creer en su negocio y en su idea, ponerle mucho cariño y mucha pasión”. Eso sí, “antes de lanzarse a la piscina en cualquier proyecto hay que valorar si la piscina tiene agua o no”, comenta en referencia a la “moda” de la figura del emprendedor. En este sentido, afirma que “hay quien emprende sin saber las consecuencias de emprender y hay que emprender, pero con cierta cabeza y cierto equilibrio para saber hasta dónde está uno dispuesto a perder a la hora de invertir”.

“Fracasar no es malo”, afirma, aunque en su caso sólo se puede hablar de éxito, y precisamente de algunas de las claves de ese éxito es de lo que ha hablado a las empresas que han participado en la jornada de hoy, a las que ha tratado de transmitir su experiencia basándose en lo que ha llamado “Las tres íes: Iniciativa, innovación e internacionalización”, las tres palabras que simbolizan las tres patas en las que se ha apoyado su exitoso proyecto.

En cualquier caso, Espinosa cree que “no debe haber reglas escritas de ningún tipo, porque para empezar el mercado es totalmente irracional. Cada empresa tiene que hacer lo que necesita en su momento”. Ahora bien, si una empresa tiene vocación o sentido internacional “debe ser una prioridad”, señala y añade que “lo que no debería ser es que una empresa se internacionalice cuando ya no tiene nada que hacer en España y piense en volver cuando esté mejor, es decir, que la internacionalización sea un parche a una situación coyuntural del país”.

Lo que tiene claro este joven emprendedor es que “el mundo es global y el mercado es el internacional, hoy en día desde Córdoba, desde Murcia, desde cualquier lugar se puede crear una empresa internacional por la facilidad de comunicación que hay pero, sobre todo, porque el mercado ya es global, que tiene cosas buenas y malas, competimos contra más, pero también hay más oportunidades”.