Momento de Tituanium

Javier Collado

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Momento de Tituanium
Momento de Tituanium

Redacción. El Gran Teatro de Córdoba acoge mañana jueves 19 de febrero Titanium, una creación de la compañía Rojas y Rodríguez considerada como el Mejor Espectáculo de Danza 2013 por el diario El País. Nacida a mediados de los noventa con el nombre de Nuevo Ballet Español -un ejemplo ya entonces de cómo se podía bailar en la antesala del nuevo milenio sin perder la raíz de la danza española-, la compañía liderada por los bailarines y coreógrafos Ángel Rojas y Carlos Rodríguez propone un montaje con música en directo en el que se reúnen y fusionan el flamenco, el hip hop y el break dance, estilos de danza “que nacieron en la calle con la necesidad de transmitir verdad, esencia y vivencias”, destacan los dos artistas.

El flamenco, un arte universal y ancestral, patrimonio de la humanidad, se ha ido nutriendo, en opinión de Rojas y Rodríguez, de “reminiscencias de otras culturas y estilos, fusionándose así para llegar a la dimensión que hoy conocemos” y que se debe seguir investigando para conseguir que este proceso de innovación y desarrollo siga su curso, añaden.  En este camino de experimentación, tras observar la amplia gama de estilos y corrientes culturales urbanas que han ido naciendo en el transcurso de las últimas décadas. Los bailarines Rojas y Rodríguez han llegado a la conclusión de que el hip hop es “un arte con identidad que ha llegado a ser una realidad contundente”, “un estilo que ha crecido hasta convertirse en una de las formas de expresión con más éxito popular de nuestros días”, afirman. Partiendo de esta base, los creadores concluyen que ha llegado el momento de que el flamenco y el hip hop tengan la oportunidad de fusionarse, y Titanium es el resultado.

El espectáculo reúne sobre el escenario a trece hombres, grandes artesanos de la danza y de la música, especializados en ambos estilos, que dan rienda suelta a todo su experiencia y creatividad. Las coreografías y dirección artística corren a cargo de Rojas y Rodríguez, que también intervienen como intérpretes. El director de escena es Chevi Muraday, bailarín y coreógrafo que cuenta en su haber con grandes premios, entre ellos, el Premio Nacional de Danza, y que ha coreografiado para grandes compañías de este país, como el Centro Dramático Nacional o la Compañía Nacional de Danza. En el elenco de bailarines figuran, en la parte flamenca,  los propios Rojas y Rodríguez, además del cordobés Pol Vaquero; los bailarines de hip hop Fran Eliú, Sergio Melantuche y Cristian Soto, y los de break dance , Elihú Vázquez, Omar Fraile y Juan Pablo Trejo. El encargado de la banda sonora original es el compositor Héctor González, mientras que la música en directo la ponen el cantaor Juan Debel, el guitarrista Paco Cruz, el percusionista Pablo Martín Jones y el violinista Roman Gottwald.

Cierre del espectáculo.
Cierre del espectáculo.

Titanium ha merecido una entusiasta acogida del público y las críticas más elogiosas: “El flamenco y el hip hop ya son hermanos”, escribe Julia Martín en El Mundo; “Un verdadero arte de fusión”, afirma Roger Salas en El País, o “un espectáculo de gran calidad y sentido que puede perfectamente aspirar a ser presentado en los grandes teatros de las principales capitales del mundo”,  dice María García-Rosado en la revista Ópera World.

La filosofía de trabajo de Rojas y Rodríguez se basa en la búsqueda de una forma diferente de entender el movimiento, la creación, el planteamiento escénico, la iluminación y el espacio sonoro. En definitiva, dar a los espectáculos una nueva dimensión dentro de la danza española y el flamenco . Este trabajo comenzó en 1996 con aquella compañía que se llamó Nuevo Ballet Español y desde entonces, 14 espectáculos e infinidad de proyectos paralelos han convertido a Rojas y Rodríguez en un referente creativo que aúna técnica, sensualidad, refinamiento y pasión. Su trabajo se ha nutrido de diferentes estilos de danza, que sin tener relación entre sí, proporcionan vínculos insospechados y han dado lugar a un estilo de movimiento que con el tiempo se reconoce con el nombre de aquella primera compañía: nuevo ballet español.