Castillo de Torre Paredones.

Javier Collado

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Castillo de Torre Paredones.
Castillo de Torre Paredones.
Redacción. La Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio enviará la próxima semana al Ayuntamiento de Baena la propuesta de zonificación lumínica de este municipio cordobés para que “sean los técnicos quienes la revisen antes de su tramitación y aprobación definitiva”, De esta manera, según ha informado la consejera María Jesús Serrano, Baena se convierte de nuevo en “una de las primeras ciudades andaluzas en ponerse al frente de la protección del medio ambiente y en la lucha contra el cambio climático”. Serrano ha anunciado esta iniciativa durante la firma de un protocolo entre la Fundación Sevillana Endesa y el Ayuntamiento de este municipio cordobés para la iluminación monumental y artística del castillo de la localidad.

Durante su intervención, Serrano ha destacado que desde 2010 Andalucía cuenta con un reglamento que regula la contaminación lumínica y la protección de la calidad del cielo nocturno y en el que se propone la zonificación del territorio en diferentes áreas lumínicas, para adecuar los niveles de iluminación a los usos establecidos. En este sentido, la norma establece una serie de obligaciones para los ayuntamientos – la administración competente en esta materia- entre las que sobresalen la dotación de una ordenanza municipal que regule todo lo relacionado con la iluminación exterior antes de 2016 y la sustitución del alumbrado más contaminante antes de 2020.

En esta línea, la consejera ha recordado que la Junta de Anda-lucía ofrece apoyo técnico a todos los ayuntamientos para que logren la correcta iluminación de sus ciudades, una iniciativa que “no sólo repercutirá en la factura sino que también ayudará a combatir la contaminación lumínica”.

En opinión de la consejera, la eficiencia energética es una pieza clave para que los municipios avancen en criterios de sostenibilidad. Así ha subrayado que “la incorporación de luminarias de bajo con-sumo a la red de alumbrado municipal y la simple aplicación de criterios de racionalidad en el consumo de energía, son suficientes para conseguir ciudades cada vez más sostenible”. Todo ello “sin perder de vista la influencia del consumo energético, a través de las emisiones de CO2, en el cambio climático y el calentamiento global.