Exposición en Sojo Ribera sobre JRT

Javier Collado

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Retrato de Julio Romero de Torres.
Retrato de Julio Romero de Torres.

Patricia Monterroso. Hoy, 31 de diciembre, es el último día del 2014, un año que ha estado marcado en Córdoba por el cumpleaños de Julio Romero de Torres. A lo largo de 365 en la ciudad se han organizado multitud de actos conmemorativos del 140 aniversario de quien pintara a la mujer cordobesa.

Uno de los organizadores de los actos fue Érase una vez Córdoba. “Impulsamos y coordinamos una serie de actividades para conmemorar el CXL aniversario del nacimiento del pintor Julio Romero de Torres, que se cumplió el 9 de noviembre”, explica Teo Fernández, gerente de Érase una vez Córdoba.

Ruta sobre Julio Romero de Torres.
Ruta sobre Julio Romero de Torres.

Una de las actividades más destacadas fue la ruta especial por el día del 140 aniversario, cuya imagen anunciadora fue cedida por la Fundación Prasa, institución que ha tenido un papel fundamental en la programación, con su director Juan Bautista Carpio al frente.

Asimismo, especial interés tuvo La velada de relatos en el patio, que supuso un mágico y relajado encuentro a la luz de las velas que, tal y como explica Fernández, “organizamos en colaboración con la Asociación de Amigos de los Patios y el Grupo de Restaurantes Puerta de Sevilla en un entorno incomparable”.

Una exposición de reproducciones de obras de Julio Romero de Torres en SOJO Ribera, la Conferencia “El retrato en Julio Romero de Torres: referencias singulares”, realizada por Fuensanta García de la Torre, o las ruta “Los tesoros ocultos de Julio Romero de Torres” o  “La Córdoba de Julio Romero de Torres” –con la monitora Ángela Laguna Bolívar a la cabeza- han sido solo algunas de las actividades que han servido para soplar las 140 velas de cumpleaños.

Momento de la Velada de relatos en los patios.
Momento de la Velada de relatos en los patios.

El afamado pintor Julio Romero de Torres  fue hijo del también pintor Rafael Romero Barros, director del Museo de Bellas Artes de Córdoba. De la mano de su padre se inició en la Escuela de Bellas Artes a la temprana edad de 10 años. Gracias a su afán por aprender, vivió intensamente la vida cultural cordobesa de finales del siglo XIX y se impregnó ya desde muy joven de todos los movimientos artísticos dominantes de esa época.

No sólo en Córdoba buscó su inspiración, ya que tras comenzar su carrera como pintor y profesor de bellas artes, decidió marcharse a países como Italia, Francia, Inglaterra o los Países Bajos. A su vuelta, se sintió más asentado en el círculo cultural del momento, ya que siempre se le había considerado ajeno a los movimientos que surgían en la época, fue entonces cuando recibió premios en Madrid y Barcelona, pero siempre fue reconocido como un autor independiente que en nada se ajustaba a las reglas que marcaba la sociedad. Tras sus reconocimientos se dedicó a mostrar su obra por España y el extranjero a través de exposiciones.

Fue en el año 1890 cuando Romero de Torres pinta los que sería su primera obra conocida, La huerta de los Morales. 

1913 Feria de Córdoba - Julio Romero de Torres - Museo Julio Romero de Torres
Cartel de Feria de 1913 de Julio Romero de Torres. / Foto: Blog Descubriendo Córdoba con rutas por Córdoba

En 1906, el Jurado de la Nacional rechazó su cuadro Vividoras del amor, lo que provocó que el Salón de Rechazados fuera más visitado que las salas de la Exposición Nacional.

En 1907 concurrió con los pintores más renombrados de la época a la exposición de los llamados independientes en el Círculo de Bellas Artes. Poco después obtuvo por fin su primera medalla en la Nacional del año 1908 con su cuadroLa musa gitana. También recibió el primer premio en la Exposición de Barcelona de 1911 con el Retablo de amor, y dos años después en la Internacional de Múnich del año 1913. En la Exposición Nacional de 1912, cuando Romero de Torres aspiraba a la medalla de honor, su obra no fue reconocida, lo que provocó que sus admiradores le entregaran una medalla de oro cincelada por el escultor Julio Antonio.

El gran momento de éxito se produjo en Buenos Aires, el año 1922. En agosto de ese mismo año Julio Romero de Torres había viajado a la República Argentina acompañado de su hermano Enrique, y en los últimos días de este mismo mes se inauguró la exposición, que fue presentada en el catálogo por un espléndido texto de Ramón Valle-Inclán. La muestra constituyó un éxito sin precedentes. Fue miembro de la Real Academia de Córdoba y de la de Bellas Artes de San Fernando. También exhibió su obra en la Exposición Iberoamericana de Sevilla en 1929, y en múltiples exposiciones individuales en nuestro país y en el extranjero.

El 10 de mayo de 1930, Córdoba sintió profundamente la muerte del pintor. Se cerraron los comercios, los cafés, las tabernas, los taxis se enlutaron con crespones negros y se sucedieron los pésames. Los homenajes fueron numerosos  y desde ese preciso instante la figura del pintor se convirtió en un mito que hoy día sigue siendo muy importante para los cordobeses.

Innumerables fueron los encargos que este pintor recibió para realizar retratos a diversas personalidades de la época, en estos lienzos se centra la cuarta sala del museo. Los ministros cordobeses, de Justicia y de la Guerra, Antonio Barroso y Castillo y Diego Muñoz-Cobos y Serrano, la diputada socialista Margarita Nelken, el escritor de Iznájar Cristóbal de Castro y el poeta sevillano Joaquín Alcaide Zafra están presentes en el museo.

Exposición en Sojo Ribera sobre JRT
Exposición en Sojo Ribera sobre JRT

Está claro que tan importante trayectoria no podía pasar desapercibida ni para los organizadores ni para los cientos de cordobeses que han participado de las actividades durante 2014. “No sabría decir dónde estuvo la clave, pero habíamos echado a rodar algo de lo que nadie se quería quedar fuera. La cosa es que tras mucho «hacer la mariposa» con todos los participantes y actividades (pasadas varias, primero tanteando, luego fijando y en último lugar confirmando), el programa fue tomando forma. Ya antes de que se diera el pistoletazo de salida, estábamos muy orgullosos de un proyecto que superaba todo lo que habíamos soñado meses antes”, cuenta orgulloso Teo. “Pero lo que nunca pudimos imaginar fue la satisfacción final por el trabajo bien hecho. Y también la satisfacción por el trabajo de los demás que nosotros hemos coordinado. La satisfacción, a fin de cuentas, por haber demostrado que en Córdoba se puede (y se quiere) trabajar con unidad”.

Y es que no cabe duda que 2014 ha sido el año de Julio Romero de Torres y de todos los que han hecho posible tan amplia celebración: «todos los colaboradores nos dieron más de lo que fuímos a pedirles. Hemos demostrado que, contrariamente a lo que ocurría hace pocos años, en Córdoba se puede (y se quiere) trabajar juntos», culmina el gerente de Érase una vez Córdoba.