Medición con pinza amperimétrica. / Foto:

Javier Collado

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Medición con pinza amperimétrica. / Foto:
Medición con pinza amperimétrica. / Foto:

Redacción. La Consejería de Fomento y Vivienda ha iniciado ocho intervenciones en sendas promociones de viviendas públicas en Andalucía que permitirán conocer la reducción en el consumo de luz antes y después de las mismas, al objeto de mejorar las técnicas de eficiencia energética en la construcción y rehabilitación. Este proyecto se desarrolla en 110 en el Polígono Guadalquivir, en Córdoba; 60 viviendas en la plaza María Josefa Recio, en Almanjáyar, Granada; 84 en la calle Santiago, en Almería; 119 en La Carolina (Jaén); 115 en el Pasaje Piyayo, en Málaga; 36 en La Corza, en Sevilla; 92 en la barriada La Paz, en Cádiz; y 64 viviendas en la plaza Galatea, en Huelva. Las actuaciones, sobre un total de 680 viviendas, se integran en el programa de rehabilitación energética que desarrolla la Consejería de Fomento y Vivienda en su parque público, y que supone la intervención en 6.482 viviendas hasta el verano de 2015.

En las promociones seleccionadas por la Consejería se desarrolla la monitorización para medir la eficiencia energética. Para la realización de la misma Fomento y Vivienda ha instalado en cada vivienda una sonda amperimétrica, que mide el paso de la energía eléctrica, en el cable de fase de entrada al cuadro electrónico. Esta sonda registra el consumo por horas. Los proyectos contemplan además la instalación de sensores de temperatura y humedad en las viviendas y los exteriores, que almacenan los datos cada 30 minutos. Los datos son registrados una vez al mes por los técnicos de la Agencia de Vivienda y Rehabilitación de Andalucía (AVRA), que los procesan y analizan para obtener las valoraciones. El periodo de lectura de los datos es de un año.

La inversión en los ocho proyectos es de 2,7 millones de euros. El principal objetivo de esta iniciativa, recogida en un convenio entre AVRA y la Agencia de la Energía, es obtener una disminución del consumo y la demanda energética de los edificios, y reducir así las emisiones de CO2 a la atmósfera. Las actuaciones también ofrecen ventajas directas a las familias residentes en las viviendas, que ven aumentado su nivel de confort.

Las actuaciones de rehabilitación consisten en desmontar las cubiertas y sustituirlas por otras con mayor eficiencia térmica, mejorar el aislamiento de las fachadas rellenando las cámaras de aire, sustituir las antiguas carpinterías de aluminio, instalar iluminación ecológica, entre otras actuaciones. Una vez evaluados los resultados antes y después de la rehabilitación, la Consejería obtendrá datos sobre el comportamiento de los edificios para determinar con el máximo detalle los resultados de cada una de las obras. Así podrán aplicarse mejoras en las técnicas de construcción y rehabilitación de viviendas.

La selección de las promociones permite obtener resultados sobre diferentes tipologías de construcción, distintas zonas climáticas y orientaciones, con el fin de poder analizar todos los escenarios posibles y obtener así conclusiones que indiquen cuáles son las intervenciones más adecuadas en cada situación, en términos tanto energéticos como técnicos y económicos.

Con la implantación de las medidas previstas en estos proyectos piloto, que actuarán sobre la envolvente de los edificios, se podrá ahorrar en un doble sentido: las emisiones de CO2 a la atmósfera se pueden reducir hasta un 44%, mientras que el consumo energético puede verse reducido también hasta un 42%, según las previsiones de la Consejería. Estos valores se fijarán en función de la zona en que se encuentre el edificio, el tipo de construcción y su orientación.

Más de 6.000 viviendas. El programa de rehabilitación energética supondrá en toda Andalucía la intervención en 6.482 viviendas hasta verano de 2015. Estas actuaciones, en las que se integran estos proyectos piloto, suponen “un cambio de piel” de las edificaciones para hacerlas “más eficientes y confortables”, ha señalado Cortés, que ha explicado que los cambios de cubiertas, fachadas, cerramientos, ventanas y otras intervenciones encaminadas a reducir la dispersión energética, mejorar el comportamiento térmico y la iluminación natural de los edificios contribuirán al cumplimiento de los objetivos de la Estrategia Europea 20/20/20, que persigue una mayor independencia energética de los países y una mayor sostenibilidad de sus economías. Dicha estrategia se propone la reducción del 20% del consumo de energía primaria, la producción del 20% de energía final a partir de fuentes renovables y el 20% de reducción de emisiones de CO2, todo ello en 2020.

“Este gran programa de rehabilitación logra aumentar el confort de los residentes, que son en su gran mayoría ciudadanos con escasos recursos, crear empleo ligado a la pequeña y mediana empresa y mejorar la eficiencia energética de los edificios, en línea con las directrices marcadas por la Unión Europea”, ha señalado Cortés. La consejera ha destacado que los proyectos piloto “permitirán establecer pautas para intervenciones de rehabilitación energética óptimas en el futuro”. “La investigación, desarrollo e innovación, el I+D+i, contribuye así al cambio de modelo productivo, situando al parque público como referente y punta de lanza de técnicas que, al producirse la transferencia de conocimiento, se extenderán a las intervenciones de rehabilitación de viviendas privadas”, ha explicado la consejera.