Imagen del busto que se alza en la calle Osario donde nació el cordobés.

Javier Collado

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Imagen de Lagartijo vestido de luces.
Imagen de Lagartijo vestido de luces.

Cristina Abad Cabal. Rafael Molina más conocido como «Lagartijo», fue un destacado torero y banderillero que se alzó como «el gran califa de Córdoba», por su paso por las plazas de toros de todo el país. El cordobés nació en la calle Osario, cerca de la Iglesia de San Miguel, el 27 de noviembre de 1841 y falleció en la mismo lugar el 1 de agosto de 1900. Desde que era tan sólo un niño vivió de cerca el mundo del toro, su padre «Niño Dios» y su abuelo fueron famosos banderilleros de nuestra ciudad, afición que adquirió rápidamente junto con sus tres hermanos.

Se dice de su persona, que con tan sólo 11 años entró a formar parte de una cuadrilla de niños cordobeses, siendo este el contexto donde se le profirió el mote de «Lagartijo» por su aspecto físico y su viveza. Comenzó su andadura profesional de manera formal con su incursión en la cuadrilla de José Dámaso Rodríguez, al cual vio morir en el ruino, lo que no hizo que el joven perdiera ni un ápice de la ilusión que le llevó a ser uno de los maestros más reconocidos de la ciudad de Córdoba. En el año 1862, forma parte de la cuadrilla de los Hermanos Carmona, pero su gran oportunidad no llega hasta el año 1865 cuando se dedica a matar toros como sobresaliente, teniendo como matador a Antonio Carmona «El Gordito».

El momento de tomar la alternativa no llegó hasta el 29 de septiembre de 1865 en Úbeda, siendo el padrino de este evento El Gordito al cuál había servido como banderillero y pudo dar fe de su buen hacer. Su confirmación delante del toro se llevó a cabo poco después el 15 de octubre de 1865 en Madrid.

Uno de los grandes recuerdos que se tienen de este torero son sus duelos, donde dos toreros mostraban ante el público sus mejores movimientos ante el animal; desde tumbarse al suelo hasta saltar, eran algunas de las actuaciones que ofrecía este cordobés, siendo muy recordados sus encuentro con Fracuelo, otro profesional de la época. Se cuenta incluso que en algunas ocasiones, fueron reprimidos por la presidencia dada la temeridad de sus actos.

Imagen del busto que se alza en la calle Osario donde nació el cordobés.
Imagen del busto que se alza en la calle Osario donde nació el cordobés.

El modo artístico le caracterizó durante toda su carrera, destacando sus conocimientos de la lidia y su perfección en la suerte final. Esto le llevó a ser conocido en Córdoba como el Gran Califa, como anteriormente mencionaba, título honorífico que en la actualidad comparte con Rafael Guerra «Guerrita», Rafael González «Machaquito» , Manuel Rodríguez «Manolete» y Manuel Benítez «El Cordobés» matadores cordobeses bajo el nombre de Califas del Toreo.

En 1882 llegó su retirada donde ofreció cinco corridas de despedida en Zaragoza, Bilbao, Barcelona, Valencia y Madrid. «Lagartijo» siempre será recordado por su manera de torear, pero también por su carácter afable, bondadoso y discreto en su trato con la gente.