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Agente del Seprona.

Javier Collado

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Agente del Seprona.

Redacción. La Guardia Civil de Córdoba, fundamentalmente a través de sus unidades especializadas en la protección de la Naturaleza (Seprona), ha reactivado coincidiendo con el inicio en el campo de la “berrea” desde mediados de septiembre, un operativo especial de servicio que se desarrollará principalmente en los acotados de caza mayor y sus proximidades, que se concentran esencialmente en la zona norte y centro de la provincia.

La primera fase de este operativo se inició a finales del pasado mes de agosto dado que en estas fechas los cérvidos ya cuentan con cuernas desarrolladas y se inicia su período de reproducción, esta primera fase se dará por finalizada con el inicio de la temporada de caza mayor. En esta fase, la Guardia Civil está desarrollando fundamentalmente labores de prevención y erradicación de los episodios de furtivismo que se suceden.

La segunda fase del operativo se iniciará el próximo día 11 de Octubre coincidiendo con el inició de la temporada de caza mayor y se prolongará hasta el próximo día 8 de febrero de 2015, fecha en la que finaliza la temporada. En esta segunda fase la Guardia Civil orientará principalmente los servicios al control, inspección y verificación de las modalidades de caza autorizadas, comprobación de las autorizaciones administrativas de los propios cazadores y de las rehalas participantes, y detección de la caza furtiva, comercialización y transporte de las carnes a los mataderos autorizados y con control sanitario, ejerciendo un especial control sobre aquellas monterías, batidas y ganchos conocidas como “mata y cuelga”.

En este sentido el esfuerzo de las Unidades implicadas tenderá a prevenir los episodios de furtivismo en un primer estadio y a denunciar las infracciones, cuando las mismas se produzcan. Del mismo modo, los procedimientos operativos de los servicios irán dirigidos a evitar episodios de “retranca” detección y erradicación de los “ganchos irregulares” y las “monterías ilegales”.

Las monterías, debido al elevado número de participantes, el empleo de armas largas rayadas y el uso de rehalas serán objeto de una supervisión más detallada para evitar que se establezcan más posturas de las autorizadas y que se desarrollen con las medidas adecuadas al objeto de garantizar la seguridad de las personas participantes.

Con respecto a las rehalas de perros utilizadas en este tipo de cacerías, la Guardia Civil comprobará los certificados o talones demostrativos de haber realizado operaciones de desinfección de los medios de transporte de los perros. Así mismo, la Guardia Civil pretende concienciar a los rehaleros, de la necesidad de estar en posesión de todas las autorizaciones administrativas necesarias, la inscripción de los núcleos zoológicos en el Registro Único de Ganadería de Andalucía, seguros de responsabilidad civil, licencias de caza, medios de transporte y capacitación de los conductores desde el punto de vista del bienestar animal.

Desde hace dos años se establece que aquellos cazadores que quieran naturalizar los trofeos de las piezas que abatan en las cacerías, podrán transportarlos en recipientes herméticamente cerrados, por ellos mismos o a través de terceros con destino a las taxidermias, acompañados de un documento expedido por el veterinario en caso de monterías, ganchos y batidas o por el guarda del coto respecto a recechos y aguardos. A este tenor cualquier recipiente que cumpla esta función es válido, lo que permite realizar el transporte del trofeo introducido en una bolsa de plástico que ofrezca la resistencia y estanqueidad oportuna, para evitar el vertido de líquidos orgánicos. Por último, se verificará que todos los trofeos vayan con su correspondiente precinto, que serán de color verde, numerado con indicación de la fecha de captura y el número de coto.

Al igual que en la primera fase, un gran esfuerzo se va a destinar a atajar los episodios de furtivismo que pudieran aflorar con la temporada ya comenzada.

Durante la pasada temporada de caza, la Guardia Civil efectuó más de 1000 actuaciones, entre identificación de personas y vehículos, verificación de actividades cinegéticas o constatación de infracciones administrativas. Ello permitió la inspección de 172 cacerías, entre monterías, ganchos y batidas, y 448 identificaciones de vehículos y personas que resultaron sospechosas al encontrarse o moverse en las zonas de caza o cometer alguna irregularidad. Se instruyeron diligencias por la comisión de 5 delitos y se detuvieron a/imputaron a seis personas (6), como supuestos autores de estos cinco (5) delitos. Se detectaron y denunciaron 183 infracciones administrativas.

Como consecuencia de los expedientes de denuncia instruidos, la Guardia Civil intervino 26 armas de fuego, varios focos alógenos y 121 reses irregular o ilícitamente abatidas, todo ello puesto a disposición de la Delegación Territorial de la Consejería de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente, a resultas de la instrucción de los respectivos expedientes sancionadores.