Javier Collado

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Campo de naranjas en Córdoba
Campo de naranjas en Córdoba. Foto: Junta de Andalucía

Redacción. Ante el riesgo que supondría la entrada de la ‘mancha negra’ a España, solo en Andalucía podría suponer la pérdida de 5,3 millones de jornales que genera en total el sector de los cítricos y 343,54 millones de euros en lo que a producción se refiere. En Córdoba podría suponer la desaparición de 13.000 hectáreas de cítricos con la pérdida de 800.000 jornales, teniendo en cuenta recolección y manipulación de la fruta; todo ello, además, con el enorme problema medioambiental que  ocasionaría.

La enfermedad denominada “mancha negra de los cítricos” está causada por el hongo Guignardia citricarpa y afecta principalmente a los frutos cítricos comerciales, aunque las hojas y los tallos también pueden ser infectados. En la actualidad no se encuentra presente en la UE. Es una enfermedad con gran repercusión económicaya que la mera presencia de manchas en el fruto reduce su valor comercial haciendo las explotaciones inviables además de restringir o cerrar mercados interesantes, como puede ser el caso de las exportaciones a Rusia o EEUU.

Esta enfermedad ha causado daños de importancia en regiones citrícolas de Asia, Oceanía, América y África. Así, se han reportado datos de huertos severamente afectados con pérdidas del 80% de la producción.

España cuenta con el 57 % de la superficie de cítricos de la Unión Europea, seguida por Italia con el 29 %,  Grecia con el 9 %, Portugal 3.5 % y Francia 0.7 %. El resto de países no llega al 1 %. En opinión de Asaja Córdoba, este problema no afecta nada a países como Holanda, principal importador de fruta de Sudáfrica y los países del norte y, de no actuar y analizar el problema a nivel local, los países de sur pueden encontrarse con un problema muy serio: se podría acabar generando un problema económico, social y medioambiental incalculable.

Si la enfermedad llegara a nuestras explotaciones, no podría ser tratada con los fitosanitarios permitidos por las normativas existentes en Europa, más exigentes que las de otros países. En el supuesto caso de permitir productos fitosanitarios,  el número de tratamientos se tendría que elevar, igualmente las dosis, y debido a que es una enfermedad complicada de atajar, no se  aseguraría el fin del hongo, por lo que la pérdida de rentabilidad de las explotaciones sería importantísima y provocaría un cambio de cultivo.

Solo en Córdoba, estaríamos hablando de la perdida de más de medio millón de jornales y, si incluimos la manipulación de la fruta, cerca de un millón. Además, el arranque de las plantaciones conllevaría una perdida de biodiversidad de valor incalculable, no olvidemos que recientemente un estudio elaborado por Asaja Córdoba y el Csic demostró que únicamente los naranjos de Andalucía secuestran al año 800.000 toneladas de CO2, equivalentes a lo que emiten 400.000 turismos, y esto sin tener en cuenta la pérdida de suelo generada por el arranque.