Foto antigua de la Plaza de la Corredera, cedida por un usuario del grupo de Facebook "No eres de Córdoba si...".

Javier Collado

Supermercados Piedra

Dobuss

Foto antigua de la Plaza de la Corredera, cedida por un usuario del grupo de Facebook "No eres de Córdoba si...".
Foto antigua de la Plaza de la Corredera, cedida por un usuario del grupo de Facebook «No eres de Córdoba si…».

Patricia Monterroso. Cuando uno de nuestros cordobeses por el mundo se afinca en su país de acogida hay términos, frases hechas, olores y recuerdos que no pueden evitar llevar por bandera. Y es que “No eres cordobés si cuando amanece no hueles a azahar, si no te gustan las cruces, los patios o la feria”.

El grupo de Facebook “No eres de Córdoba si no…” es el lugar que muchos cordobeses, bien residentes en la provincia o bien aquellos que por los devenires de la vida han tenido que salir fuera de España para convertirse en un “cordobés por el mundo”, utilizan para dejar constancia de aquellas anécdotas típicas de un cordobés.

Expresiones peculiares que hacen que aquellos que les oyen hablar a veces no sepan muy bien qué están diciendo. Porque, claro, si un cordobés fuera de su tierra se asusta de las curianas y los cigarrones, es un pegoso que no para de decir pegoletes, su cocina tiene pollo, si cuando limpia algo lo deja escamondao y no está muy entenguerengue, quizá sea difícil de comprender.

Y si un cordobés le dice a alguien que no es de aquí ven acá pa´acá quizás consiga que se acerque aunque “No eres de Córdoba si no era tu madre quien te decía ven acá pa´acá” y habitualmente por haber hecho algo nada bueno. Eso sí, si no era la primera vez que sufría alguna trastada esa madre no era de Córdoba si no decía “¡que cojo la puerta y me voy ¿eh?” y tú por dentro pensabas “aro, aro… porque no eres de Córdoba si no dices “aro, aro” en vez de claro”.

Pero son esos recuerdos, como el haber comprado alguna vez en la vida unas alpargatas en la Plaza de la Corredera o haber subido al Balcón del Mundo, haber pasado por una zona «con más curvas que en la carretera de el Muriano«, o haber ido a la Sala I del Cine Isabel la Católica a ver grandes estrenos, los que les hace recordar que son verdaderos cordobeses, aunque estén esparcidos por el mundo.

Cruz Córdoba
Gran cruz de piedra situada en la explanada del Balcón del Mundo. Junto a ella, el sillón del obispo, también de piedra, costeado por el obispo Pedro Antonio de Trevilla en el año 1803, el cual se sentaba en él los días en que acudía al eremitorio.

Una de las cosas que más echan de menos los cordobeses por el mundo es la rica gastronomía de Córdoba. Pues «no eres de Córdoba si no sabes lo que son las albóndigas en caldo de cocido, los huevos pasados por agua o un perrito del Lucas”.

Y entre “subir para arriba”, “bajar para abajo” y “correr corriendo”, un buen cordobés por el mundo deja muy claro cuál es su tierra, sus raíces y sus queridas costumbres.