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Hugo y Juanfran junto con otra compañera en la piscina donde pasarán muchas horas de verano.

Javier Collado

Supermercados Piedra

Dobuss

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Hugo y Juanfran junto con su jefa de la empresa Retosport para la cual trabajan.

Cristina Abad Cabal. Durante todo el verano en Córdoba es habitual que las familias acudan a las piscinas para solventar las altas temperaturas. La època estival en esta ciudad es dura de sobre llevar. Las personas que disponen de piscina propia o comunitaria en un bloque de pisos o urbanización aprovechan al máximo este beneficio, pero por otro lado se encuentran muchas otras personas que no tienen la misma suerte. Normalmente aquellos cordobeses asiduas a las piscinas públicas recurren a bonos de temporada o a realizarse un carnet de socio si la piscina lo permite, otros en cambio acuden solamente de vez en cuando.

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Imagen de Hugo impartiendo uno de los cursos de natación para niños.

Pero para que todos disfruten del placer de refrescarse en verano, es necesario que otros tantos trabajen duramente para que todo el proceso se realice de la mejor manera, los trabajadores protagonistas de esta historia son los socorristas.

La temporada del socorrista comienza el 1 de junio hasta mediados de septiembre aproximadamente, trabajando alrededor de 10 horas diarias a pleno sol y con los sentidos siempre alerta.  Este es el caso de dos jóvenes cordobeses Juan Francisco Ramos y Hugo Rodríguez. Ramos asegura que  «solemos trabajar un par de horas más, ya que también nos encargamos de los cursos de natación, ya sean por la mañana o por la tarde noche cuando se cierra la piscina a los bañistas».

La dificultad que este trabajo presenta es mucha, ya que día a día tienen que afrontar diversas situaciones que deben saber solucionar en cualquier caso. Rodríguez nos cuenta que «algunos bañistas realizan imprudencias a la hora de lanzarse al agua, ya sea tirándose de cabeza en zonas donde hay poca profundidad o al hacer piruetas peligrosas que ponen en riesgo su bienestar», aunque añade que «la gente normalmente respeta las normas y las conoce». Ramos por su parte comenta que «la mayoría de situaciones de alarma se dan cuando tenemos grupos especiales bien sean personas con alguna deficiencia psíquica o física, o grupos de población de edades muy bajas o relativamente altas».

curso de natación
Socorrista y alumnos practicando natación.

Trabajar durante tantas horas y con temperaturas superiores a 40º la mayor parte del tiempo, supone un esfuerzo más al desarrollo de esta actividad. Los jóvenes socorristas aseguran que es muy importante mantener una buena alimentación y estar bien hidratado para poder trabajar en óptimas condiciones.

El trato con el público es un punto a favor para los socorristas, «suele tratarse de personas a las que vamos a conocer durante mucho tiempo y ni al usuario le conviene llevarse mal con nosotros porque se le puede privar de ese uso que hace de la piscina, ni al socorrista le conviene llevarse mal con alguien que al fin y al cabo es parte esencial también para poder desempeñar su trabajo», nos confirma Ramos.  Rodríguez por su parte nos cuenta que «hay anécdotas muy bonitas con la gente a lo largo del verano, por ejemplo recuerdo una madre de un niño al que impartía clases de natación, la cuál cuando terminó el cursillo se acercó para darme las gracias por la evolución del pequeño he incluso me trajo un regalos, y eso es de agradecer».

Juan Francisco y Hugo nos detallan algunas de las recomendaciones básicas a tener en cuenta para disfrutar de un baño tranquilo y sin incidentes: la hidratación es esencial y se debe hacer constantemente, también una buena alimentación es primordial a la hora de realizar actividades a pleno sol y  por la peligrosidad que añade el cambio de temperatura a la hora de realizar el baño, es muy importante meterse en el agua de manera progresiva, la higiene es un tema primordial para convivir en este tipo de sitios públicos como son las piscina ya que se corre el peligro de infección, y para finalizar debemos ser responsables y conocer la profundidad de las piscinas antes de lanzarnos para no poner en peligro nuestra integridad.