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Cristina siempre echará de menos su gente y el sol.

Javier Collado

Supermercados Piedra

Dobuss

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Cristina Triviño llegó a Dublín tras recibir una buena oferta para trabajar en una empresa multinacional de localización.

Patricia Monterroso. La cordobesa Cristina Triviño dejó hace mucho tiempo su querida Córdoba. A los 17 años decidió estudiar Traducción e Interpretación en Granada, y es que el gusanillo por los idiomas empezó a picarle desde bien joven, cuando solo tenía  13 o 14 años. “Gracias a mi profesora de inglés de aquellos años empecé a dar forma en mi cabeza a mi vocación y a lo que se convertiría, años más tarde, en mi profesión”, nos cuenta Cristina Triviño.

Cuando acabó la carrera en Granada quiso continuar sus estudios matriculándose en Periodismo en la Universidad de Sevilla y, gracias a una Beca Séneca, el último año se fui a vivir a Barcelona. “Fue allí donde me adentré en el mercado laboral. Empezaba por aquel entonces a hacer pequeñas colaboraciones para empresas de traducción y encontré mi primer trabajo como becaria en una empresa de proyectos de consultoría internacional”.

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Antes de llegar a Dublín, Cristina Triviño trabajó siete años en Barcelona.

Cristina pasó entonces a una empresa de localización barcelonesa, un sector bastante desconocido que nos explica Triviño: “La localización básicamente es la adaptación de cualquier producto a otra cultura. Requiere traducción y adaptación cultural”. En esta empresa se estrenó como gestora de proyectos de localización, participando en la internacionalización de gran parte de los productos de Apple y de otros clientes. “Allí estuve siete años aprendiendo gran parte de lo que sé hoy día y llevando a cabo un trabajo no apto para mentes no inquietas”, bromea Cristina.

La cordobesa, gran aficionada a viajar, había considerado durante mucho tiempo la posibilidad de trabajar en el extranjero, “además, en mi profesión especialmente, el mundo laboral es bastante activo y hay muchas ofertas para profesionales de este sector en distintos puntos de Europa”.  Y aunque en un principio Cristina Triviño no tenía pensado vivir en Dublín “por una serie de giros del destino acabé recibiendo una buena oferta para trabajar en una empresa multinacional de localización”. La idea de vivir en el extranjero siempre había rondado en la cabeza de esta cordobesa aunque su decisión estuvo basada fundamentalmente en razones profesionales. “Llevaba casi siete años en mi empresa anterior y, en el sector en el que trabajo, hay mucho movimiento de profesionales a nivel internacional.  No quería estacarme y trabajar para esta multinacional en Dublín era una gran oportunidad para conocer nuevos horizontes, desenvolverme en un ámbito internacional y crecer profesionalmente”.

Sus metas profesionales hacen que Cristina, por ahora, no tenga pensado volver a Córdoba “fundamentalmente porque la ciudad no ofrece muchas oportunidades en el ámbito profesional en el que me muevo”. Para Triviño “Córdoba siempre es un lugar al que volver, es el lugar en el que nací y crecí. A pesar de llevar 15 años viviendo fuera de Córdoba, creo que siempre es y será un lugar en el que me reencuentro con mis raíces, y con una parte de mí misma que nace aquí”.

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Cristina Triviño describe a los irlandeses como gente muy abierta, extrovertida y acogedora. Para la cordobesa Dublín es una ciudad con alma joven.

Pero la familia de Cristina la apoya. “Mi familia y amigos conocen de sobra mi espíritu viajero. Ya estando en Barcelona estaba “lejos” y ahora solo estoy un poquito más al norte,  así que no se sorprendieron demasiado de mi decisión”. Además, la vida en Dublín puede ser muy entretenida, en parte por la gran cantidad de extranjeros que viven en la ciudad irlandesa. Triviño afirma que Dublín “es  una ciudad turística con alma joven. Siempre hay música y buen ambiente en algún punto de la ciudad. Creo que esas dos cosas son el antídoto para combatir el mal tiempo. Es una ciudad que en sus “contados” días de sol te ofrece su cara más amable, las calles, el río, la gente se ven con otra luz”. Y es que, sin duda, para la cordobesa “el tiempo es un factor determinante que marca tus rutinas en muchos sentidos, no sabes cuánto hasta que no experimentas un cambio grande como fue mi caso”. Lo mismo ocurre con la comida. No tan diferente es el carácter de los irlandeses, aclara Cristina: “siempre me ha parecido que los irlandeses son gente muy abierta, extrovertida y acogedora. Les gusta estar en la calle -tiempo mediante- y disfrutan mucho del contacto humano, de tomar algo siempre que pueden. En ese sentido siempre he percibido una gran similitud con los españoles, y en especial con los andaluces”. Aunque “siempre echaré de menos a mi gente y el sol, las dos vitaminas fundamentales para cuerpo y mente”.

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Cristina siempre echará de menos su gente y el sol.

Cristina Triviño asegura que salir al extranjero te abre las puertas al mundo, te pone en contacto con otras gentes, con otras formas de pensar y de vivir. Te hace más tolerante, más capaz,  te ofrece herramientas para conocer y tomar mejores decisiones por lo que para ella es una experiencia 100% recomendable. A pesar de ello, afirma Cristina, “salir al extranjero me ha hecho también darme cuenta de la joya de ciudad en la que he tenido la suerte de nacer y de vivir. Animaría a los cordobeses a salir para volver y mirar Córdoba con ojos renovados. A los que llevan toda una vida viviendo en la ciudad les doy las gracias por permanecer y por hacer de Córdoba una ciudad en la que es una suerte poder vivir, trabajar en ella , o como en mi caso, poder volver y disfrutarla como siempre”.