Imagen de los dos cordobeses.

Javier Collado

Dobuss

Imagen de los dos cordobeses.
Imagen de los dos cordobeses.

Cristina Abad Cabal. La búsqueda de trabajo es una constante en la vida de aquellas personas que permanecen en paro durante largas temporadas. Este aspecto se convierte en una preocupación que quiere ser resuelta a toda costa por los afectados. En Córdoba las cifras del mes pasado dan un respiro a este problema, tan común en la actualidad, ya que fueron 1.717 personas en la provincia las que encontraron trabajo y salieron de la lista de parados, lo que hace pensar que la situación va mejorando mes a mes y que no se deben perder las esperanzas.

Este problema lo están sufriendo en la actualidad muchos cordobeses, entre ellos José Miguel Fernández y José Carlos Díaz, dos jóvenes incansables que tienen a sus espaldas un extenso recorrido en busca de cualquier trabajo digno que les salve de una situación de paro que vienen arrastrando.

Imagen de José Carlos ataviado con su uniforme mientras trabajaba en el campo durante sus meses en Francia.
Imagen de José Carlos ataviado con su uniforme mientras trabajaba en el campo durante sus meses en Francia.

Fernández y Díaz, de 25 años, llevan luchando por encontrar un trabajo de futuro durante un largo tiempo. Hasta hace tres meses residían en Francia en un pequeño pueblo de 200 habitantes llamado Cahuzac Sur Vère. Allí intentaron ganarse la vida podando parras y plantando, un trabajo duro de campo -más aún en pleno invierno a muy bajas temperaturas-. Durante dos meses disfrutaron de esta experiencia y ampliaron su currículum viviendo una aventura en el extranjero que concluyó debido a desacuerdos con el pago del sueldo, ya que lo recibido por los trabajadores no se ajustó a lo acordado con la empresa y se vieron en la obligación de volver a Córdoba.

Este incidente no hizo que perdieran la ilusión, «la experiencia en lo personal fue muy positiva porque fue la primera vez que salíamos de casa» asegura Fernández, mientras que Díaz añade que «aprendimos entre otras muchas cosas a valorar lo que tenemos en casa y conocer el idioma. Nos vino muy bien».

Desde que volvieron de Francia han probado suerte en algunos trabajos que no han terminado de cuajar.

Imagen del campo que trabajan los dos jóvenes en su experiencia en
Imagen del campo que trabajan los dos jóvenes en su experiencia en Cahuzac Sur Vère.

«Está siendo duro ya que no estoy acostumbrado a no desarrollar ningún trabajo y no me siento cómodo en este aspecto», nos cuenta Férnandez. Por su parte Díaz comenta que «todos sabemos que en la situación laboral actual hay que tener paciencia y no dejar de buscar oportunidades».

Estos cordobeses utilizan cualquier medio para la búsqueda de empleo aunque los currículums entregados en mano es el modo al que más recurren. Para ello se mueven por toda Córdoba e incluso han viajado a otras ciudades para hacer reparto.

Imagen de José Miguel con su uniforme de podador.
Imagen de José Miguel con su uniforme de podador.

Internet es una buena herramienta que no dejan de utilizar en ningún momento ya que suele ser rápida a la hora de informar de las nuevas ofertas. «La clave está en no perder la sonrisa desde que nos despertamos por la mañana, creo que esa es la mejor carta de presentación», afirma Díaz.

Estos dos chicos trabajadores tienen un currículo bastante diverso que hace gala de su virtud de adaptación a cualquier actividad que se les proponga. Fernádez es Oficial de Segunda de albañilería y fue durante cuatro años autónomo y durante otros dos dependiente de una tienda de repuestos para automóvil. Al volver de su experiencia francesa probó suerte como comercial de seguros y actualmente lleva tres meses en paro. Por su parte, Díaz ha trabajado en almacenes de alimentación y de textil como mozo de almacén, reponedor y carretillero. También ha sido dependiente en alguna tienda de ropa y asesor de seguros y, al igual que su amigo, lleva tres meses en paro.

Dispuestos a viajar fuera, estos cordobeses lo tienen claro, «no me importaría salir de Córdoba a una ciudad cercana o al extranjero», afirma Fernández. Y Díaz añade «no descarto irme, no tendría ningún problema porque ahora con la edad que tengo es un buen momento para emigrar».

Con ilusión y alegría afrontan estos chicos su situación, y la fuerza y predisposición es su mejor aliada para presentarse ante cualquier empresario o empresa que quiera contar con ellos.