heladería_el_rubio
Manuel Lucena y su hijo posan al frente de su negocio familiar.

Javier Collado

Supermercados Piedra

Dobuss

heladería_el_rubio
Manuel Lucena Obrero y su hijo posan al frente de su negocio familiar.

Cristina Abad Cabal. Cuando las altas temperaturas empiezan a surgir, rápidamente comenzamos a buscar soluciones y remedios para poder salir del paso sin deshidratarnos en el intento. Córdoba no da tregua con sus temperaturas, cuando aparece el sol suele no volver a irse. Por eso, es habitual la imagen de turistas y cordobeses resfrencándose en calles y plazas a través de la degustación de helados, granizadas y polos de hielo. Este método «anti-altas temperaturas» no es ninguna novedad, pero sigue causando la misma sensación en el público que el primer día.

De ello dan buena cuentan las heladerías más castizas de la ciudad que se enmarcan en la zona centro, aunque también han ido expandiéndose por toda la ciudad dado su número de adeptos. Manuel Lucena Obrero, más conocido como «el rubio», es uno de los artesanos heladeros más afamados, este aspecto es comprensible teniendo en cuenta que forma parte de la cuarta generación consecutiva que sigue al frente de una pequeña heladería situada en la calle Claudio Marcelo. En sus orígenes según nos cuenta Lucena, «mis antepasados tenían un pequeño puestecito ubicado un poco más abajo de donde tenemos ahora la heladería actual, ellos en verano vendían helados y en invierno productos diversos como golosinas».

Este heladero, su mujer y sus tres hijos se encargan de la elaboración y venta de este producto artesano con recetas de antaño. Aunque la novedad está a la orden del día en este negocio, Lucena asegura que «los sabores como el kinder bueno y el kit kat son de los más consumidos, pero le siguen los clásicos como el turrón y el mantecado», «todo depende de la edad del consumidor». Los productos estrella siguen siendo dulces de toda la vida como granizada de limón y horchata de almendra.

El tiempo determina para estos trabajadores su temporada de trabajo, «el rubio» afirma que «me gustaría abrir todo el año, pero los cordobeses todavía no están hechos para consumir helado cuando no es la temporada». «Esta Semana Santa ha sido muy buena gracias al tiempo, porque si el calor no hubiese apretado aunque no caiga ni una gota no se realizan tantas ventas», añade Lucena.

En relación a la economía actual este empresario asegura haber pasado un mal momento debido a la crisis e informa de que «aunque levemente se empieza a ver una pequeña luz al final del túnel y eso es lo importante». La última subida del IVA como muchos comerciantes ha sido asumida por Lucena para no subir los precios y que el consumidor lo note.

la flor de levante
José Vicente Espí Pla con algunos sonríe a la cámara junto con algunos de sus empleados.

Otro de las heladería con más solera de Córdoba es La Flor de Levante; seis de estos establecimientos se encuentran repartidos por toda la ciudad para hacer las delicias de los más dulceros, y tres cafeterías aparte se nutren de sus productos. José Vicente Espí Pla, es el responsable de la tienda ubicada en la plaza de las Tendillas, y sobre la historia de este negocio asegura que «la heladería nació en 1935, mi bisabuelo que se dedicaba al trabajo del turrón, como este producto le daba poco trabajo por su corto periodo de venta, terminó ideando la creación del helado, por ello vineron desde la zona levantina de España para exportar sus productos a Córdoba. En principio se juntaron un grupo de levantinos que finalmente vendieron su parte a mis antepasados que lucharon en solitario por el negocio». Espi añade como detalle curioso que «vendían en carritos portátiles por diferentes puntos de la ciudad, así se dieron a conocer».

Las granizadas de café y de limón, la horchata de chufa y la leche merengada son algunos de los productos más consumidos, nos cuenta Espí. En el ámbito del helado el público apuesta por los clásicos como la stracciatella y la trufa, aunque La Flor de Levante trae novedades cada año, este concretamente ha nacido el sabor a nube y galleta María. Para el mundial de Brasil, han creado «samba» un helado a base de piña colada y conguitos de color azul.

Espí confirma que «la temporada va aproximadamente del 18 de marzo hasta mediado de octubre», por lo que es imprecindible que se hagan buenas ventas durante los meses de dedicación. En relación a este tema, el responsable de la heladería comenta que «la crisis se ha notado y nos ha afectado como a todos, pero gracias al buen tiempo de este año las cosas están mejorando, la temporada ha comenzado muy bien«.