Archivo historico cordoba
Archivo Histórico Córdoba. Fuente: www.juntadeandalucia.es

Javier Collado

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Archivo Histórico Córdoba. Fuente: www.juntadeandalucia.es

Redacción. El Archivo Histórico Provincial abre este año por primera vez su patio al público, del 5 al 18 de mayo, coincidiendo con la Fiesta de los Patios. Situado en la calle Pompeyos, número 6, junto a la Plaza de la Compañía, podrá visitarse de 11 de la mañana a 2 de la tarde.

Por otra parte, y de forma paralela, el Archivo ofrece, en la Capilla gótica de Los Ecribanos (o de Nuestra Señora de la Concepción) una exposición fruto de tres investigaciones sobre su propio edificio: la casa barroca, la capilla gótica y la iglesia fernandina.

El Archivo Histórico Provincial de Córdoba se creó en 1946, tras dos años de gestiones administrativas. Pasó por diversas vicisitudes hasta ubicarse en su emplazamiento actual, a finales de los años setenta del pasado siglo. Custodia más de un millón de documentos de los siglos XIII al XX. Presta servicio de consulta, reproducción y préstamo de documentos para investigadores o público en general, visitas guiadas, consulta y préstamo domiciliario de fondos de la biblioteca auxiliar y organiza diversas actividades culturales como el Documento del Mes, conferencias y exposiciones. Sumando las consultas presenciales y las hechas por teléfono, correo postal y electrónico y página web, se contestan cerca de 3.000 solicitudes anuales y se realizan cerca de 20.000 reproducciones de sus documentos.

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Programa Patio Archivo Histórico

Una sede histórica

En realidad, el Archivo Histórico ocupa dos inmuebles: la antigua iglesia de Santo Domingo de Silos acoge el depósito de documentos, y la sala de investigadores, despachos, secretaría y sala de clasificación están en una casa de estilo barroco andaluz. La capilla de Nuestra Señora de la Concepción, ubicada en un lateral de la iglesia sirve de unión de los dos inmuebles.

La iglesia de Santo Domingo de Silos fue una de las catorce que fundó Fernando III al reconquistar la ciudad. Se levantó sobre alguna edificación romana, y fue parroquia hasta 1782, fecha en que se fu-siona con la vecina del Salvador. Tiene tres naves separadas por arcos apuntados de ladrillo. En la nave central se conserva parte del antiguo artesonado mudéjar.

También se conserva la torre, remozada varias veces pero cuya conformación actual parece datar de 1762. Aunque elemento original de la iglesia, es hoy propiedad particular y no forma parte del Archivo.

La citada capilla de Nuestra Señora de la Concepción fue fundada en 1397 por el jurado Juan Pérez, escribano mayor de la ciudad. Se denominó de los Escribanos porque allí se constituyó la co-fradía de éstos, y se celebraban varias festividades al año.
Es una capilla funeraria de planta rectangular, construida en piedra con aparejo regular. Todavía se conservan marcas de cantero. La cubierta consta de arcos que arrancan de ménsulas con representa-ciones de cabezas de felinos muy esquemáticas y las de los ángulos con decoraciones florales.

El segundo edificio que conforma el Archivo es una casa de estilo barroco andaluz. Consta de un sótano, planta baja, 1ª y 2ª. La puerta de entrada, con sus tachones de bronce y plancha de cobre en el rodapié, es original, así como las rejas de las dos ventanas de la planta baja y de los balcones de la primera planta. Por el zaguán, a través de una cancela de forja se accede al patio, que es cuadrado, con tres columnas de mármol rojo de Cabra, que sostienen cuatro arcos y dos balcones con molduras en las caras Este y Sur y un solo balcón en la Norte.

Los intradoses de los arcos están decorados con pinturas al fresco imitando dovelas de mármol. En los balcones del primer piso de la fachada del patio también van decoradas las jambas, dinteles y molduras en colores rojo, verde y gris. Este sistema de decorar y enriquecer fachadas, patios e interiores de salones fue tradicional en Córdoba en cierta época. También hay elementos renacentistas y cristaleras de pequeños rombos de cristal emplomados. Este edificio perteneció desde 1725 a la Congregación de Nuestra Señora de los Dolores y la Buena Muerte, después a la Junta de Caridad de la Cárcel y, desde 1806, a la Asociación del Buen Pastor para el auxilio de los presos pobres, hasta que fue desamortizada y vendida a particulares, en 1859.